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Esa persona reflejada en el espejo soy yo, ¡y me gusto!

Cuando tomamos conciencia de que esas primeras arrugas se hacen persistentes y las canas ya no son una excepción, se inicia esa nueva etapa que puede dar vértigo, pero de la que podemos sacar partido. Buscamos las claves para ir hacia el 'well aging'

Emma Vicente EM 12-03-2024

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Hablamos del 'well aging', la versión actualizada del 'mens sana in corpore sano'. / FREEPIK

El diseñador de moda, Adolfo Domínguez, en la década de los 80, hizo famoso aquel eslogan de ‘la arruga es bella’, e introducía un toque místico al asunto, porque ensalzaba la hermosura de esos pliegues en la ropa, pero también en las personas. Ver esos pequeños surcos en torno a los ojos, cerca de los labios, no son siempre bien recibidos. O no lo eran... porque ahora se impone una corriente nueva: el well aging, que la dermatóloga Sandra Mateo define como “un enfoque holístico hacia el proceso de envejecimiento que busca promover la salud y el bienestar. No se trata solo de minimizar los signos visibles del envejecimiento, sino de adoptar un estilo de vida que incluya una alimentación equilibrada, ejercicio regular, cuidado de la piel adecuado, y manejo del estrés, con el objetivo de envejecer con gracia y vitalidad para disfrutar de una mejor calidad de vida”.

Así que frente a la artificialidad de las técnicas mal llamadas anti edad, normalmente bastante invasivas, se impone esta tendencia de origen nipón que no lucha contra los inevitables efectos de cumplir años, sino en cuidarse y sentirse bien en cada etapa vital. ¿Y cómo? Pues nadie lo ha resumido mejor que el poeta Décimo Junio Juvenal: Mens sana in corpore sano


Preocuparse de tener una buena alimentación, hacer ejercicio y trabajar en la salud mental y emocional es obligado. Y también, por supuesto, no descuidar la imagen, nuestro aspecto, teniendo en la cosmética y la medicina estética esas cómplices que nos lleven hacia la naturalidad y el respeto de las facciones de cada persona. Pero, ¿es real? 

DEMOCRATIZACIÓN DE LOS TRATAMIENTOS

A finales de enero, se celebró el 39 Congreso Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), marcado por un aumento de la popularidad y un creciente interés por este campo. En el foro, la entidad organizadora presentó su informe Percepción y uso de la Medicina Estética en España 2023. Con una muestra de 1.501 entrevistas representativas a nivel nacional, del estudio se desprende que el 46,6% de la población española se ha realizado un tratamiento de medicina estética en 2023. El 69% son mujeres y el 31% son hombres. Los pacientes mayoritarios continúan siendo mujeres de 35 a 54 años de edad. Se observa una polarización y se amplía el espectro de edad del paciente: experimentando un aumento de los más jóvenes, de 16 a 25 años (14-20%), y de personas mayores de 45 años (28-38%). También aumenta la edad media de los pacientes hasta los 45 años, desde los 39 del informe anterior. Los cinco tratamientos de medicina estética más demandados en España en 2023 fueron: IPL (luz pulsada intensa), rellenos con ácido hialurónico, mesoterapia, PRP (plasma rico en plaquetas) y toxina. 

Es evidente que el futuro del sector es muy prometedor. Para la doctora Mateo, “existe una vertiente de la medicina estética más comercial, orientada al abaratamiento, con menor intervención del médico, centrada en un volumen de ventas cada vez mayor, la combinación de tratamientos complementados con productos de uso domiciliario, etcétera. Otro sector persigue un enfoque médico más tradicional y pausado, dirigido a la personalización y la prevención, la promoción de buenos hábitos como la alimentación, el deporte y otras acciones que, en el marco de un buen estado de salud general, se verán reflejadas en nuestro aspecto. Los productos y tratamientos cosméticos ayudan, pero desde mi punto de vista, siempre deben ser un complemento”, matiza.

Ricardo Ruiz Rodríguez, director médico de Clínica Dermatológica Internacional –donde se circunscribe el interesante Hospital de la Piel– y jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Ruber Internacional, apuesta por la belleza natural, sin artificios. Recientemente, publicaba en su blog de la Escuela de la Piel que “el problema que supone este enorme crecimiento de la medicina estética es que cada vez, con mayor frecuencia, nos encontramos con caras excesivamente tratadas, pómulos infinitos y labios grotescos”.

Ante el hecho de que la medicina estética se ha democratizado y es más accesible, se hace imprescindible recurrir al sentido común de la propia persona y del profesional para no caer en un uso excesivo de ella. Según Sandra Mateo, “es cierto que la medicina estética se ha vuelto más accesible, lo que ha llevado a un aumento en las consultas y tratamientos de este tipo. Sin embargo, en mi práctica diaria busco promover un uso consciente y moderado de estos tratamientos, así como en el uso de cosméticos, enfocándome en resultados naturales y en la mejora de la salud de la piel a largo plazo, poniendo mucho énfasis en esto último. En general, una piel sana, no necesita nada más. Los dermatólogos preferimos utilizar el término dermatología estética para referirnos a nuestra práctica estética, ya que lógicamente nos centramos en el tratamiento de la piel y lo hacemos desde el punto de vista de promover una correcta salud de este órgano, restando importancia a la toxina botulínica, el ácido hialurónico, la cirugía, la cosmética, etcétera, que raramente son la base del tratamiento”, explica.



LA OMNIPRESENCIA FEMENINA EN LAS CAMPAÑAS ESTÉTICAS
Más allá del conocido anuncio de hace unos años de Just For Men, las iniciativas publicitarias en este campo se dirigen masivamente al colectivo femenino. ¿Por qué? Según la estetista Tamara Figueroa Costas, esto se debe “a los estándares de belleza y la presión social que existe en torno a la apariencia femenina. A cabina siguen viniendo más mujeres que hombres. Las mujeres, en general, somos menos conformistas y nos juzgamos más que ellos. Solemos estar más informadas de los diferentes tratamientos que hay en el mercado e invertimos más en cosmética y belleza”. 

También comparte esta idea la doctora Mateo: “Culturalmente, las mujeres han estado más expuestas a la presión de mantener una apariencia juvenil. Sin embargo, es importante reconocer que el envejecimiento afecta a todos y cada vez más hombres están interesados en el cuidado de su apariencia; a ellos les preocupa, sobre todo, el tema de la alopecia”. 

Así que ante esto, nos encontramos ante una paradoja. Por un lado, la publicidad se dirige casi exclusivamente a las mujeres, lo que las pone en el ojo del huracán, pero por otro lado, está falta de atención hacia el colectivo masculino, cada vez más preocupado por su aspecto físico, con inseguridades sobre su aspecto comunes y compartidas, no encuentra ese alter ego que le permita verse reflejado y tal vez, le anime a sumarse a estas tendencias.

Tamara Figueroa confirma que los hombres “tienen las mismas preocupaciones y las mismas expectativas, y son más fieles a la hora de hacer los tratamientos completos. Normalmente, llegan recomendados por pareja, amigos, etcétera, por lo que aconsejarles sobre los diferentes tratamientos es mucho mas fácil, ya hay un vínculo de conexión”. 

EL EDADISMO, A ESTUDIO

Dejando, pues, la pelota botando sobre esa necesidad de dar más visibilidad a las preocupaciones físicas del hombre cuando va cumpliendo años, nos centramos en el edadismo que desprende este mundo. Un estudio reciente encargado por la marca de cosméticos OLAY y realizada por las consultoras Dmentes y Delirio & Twain, buscó “identificar los estereotipos y explorar la relación de las mujeres con la edad, la belleza, la autoestima y los prejuicios tradicionales alrededor del envejecimiento”. Parte de una premisa, preguntar si saben qué significa edadismo. Y sorpresa: “el 54% de las mujeres ha oído hablar alguna vez de edadismo o discriminación por edad, aunque reconocen que es un término bastante desconocido” –la justificación podría estar en el hecho de que ‘edadismo’ no ha sido reconocido por la RAE hasta 2022–. Si añadimos el factor género, tres de cada cuatro consideran que este castiga más a las mujeres que a los hombres.

Al diferenciar envejecimiento biológico (deterioro celular por el paso del tiempo), del social (asociado a la jubilación), la encuesta constata que, entre las mujeres españolas, el primero es el que más preocupa a nivel personal ya que sienten que dejan de ser atractivas y vitales debido al deterioro del cuerpo. “A 45 de cada 100 mujeres les preocupa mucho (10%) o bastante (35,1%) envejecer. Al pasar la barrera de los 40, el 17,3% de mujeres han oído alguna vez la frase ‘eres demasiado mayor para seguir siendo atractiva”. Para la reflexión...

En el plano físico, el paso de los años se nota principalmente en el desgaste de la piel de la cara como las arrugas, las ojeras o los párpados caídos, pero también, en el deterioro del resto del cuerpo y las canas del pelo. De hecho, tres de cada cuatro encuestadas confiesan estar intranquilas por las posibles consecuencias de la edad en la piel del rostro.

Finalmente, si bien es cierto que se observa una evolución, hay una concordancia con lo que ahora vemos en el espejo de la publicidad –en contraste con las campañas de hace unos años en las que casi siempre, por no decir siempre, mujeres que no pasaban de los 25 eran el modelo para vender productos anti envejecimiento–, la sociedad sigue venerando la juventud y la belleza, especialmente entre el colectivo femenino, como las únicas claves del éxito. “Las redes sociales, los influencers y la democratización de los retoques estéticos son un recordatorio constante para las mujeres de que tienen que estar perfectas para gustar a los demás”, destaca el estudio.



POR LA BELLEZA NATURAL

Así que cuando se cumplen 20 años de la llegada del bótox a nuestro país, sería bueno no olvidar el Manifiesto sobre la belleza natural del doctor Ricardo Ruiz –publicado en la Escuela de la Piel–, basado en diez puntos: “Ningún tratamiento estético va a devolver ese aspecto que tenía tu piel, tu boca o tu mirada de hace unos años; fíjate en el aspecto del médico, según está tratado, así acabarás tú; en estética hay que leer lo último y usar lo penúltimo; ante la duda, ‘menos es más’, ya que los resultados discretos son los más elegantes; cuidado con los rellenos; si te preguntan qué te has hecho, cambia de médico; no añadas demasiadas cosas a tu cuerpo: elimina; no tengas expectativas altas; sonríe más; y las peores arrugas son las del alma”.

Peinar canas o iluminar nuestras arrugas ya son parte de esa nueva manera de vestir la vejez, sí, del paso de los años. Esa vestimenta ya no es oscura, ni apesta a alcanfor, sino que irradia color y exhala salud y cuidados. El well aging, bien sea un término publicitario o una moda, no deja de ser una buena guía para seguir en el camino de la vida.






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