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Enrique J. Gómez Aguilera / CATEDRÁTICO DE LA UPM Y COORDINADOR DE UPMHealthTech - PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE INGENIERÍA BIOMÉDICA (SEIB)

'La IB contribuye al ambicioso fin de poner la tecnología al servicio de la medicina, es decir, al servicio del bienestar y la salud del ser humano'

Nos asomamos a un mundo en el que la Ingeniería Biomédica será clave. Con el presidente de la SEIB hablamos sobre la relevancia de esta disciplina, cuyos avances, a juicio de Gómez Aguilera ‘son esenciales en la medicina, contribuyendo a mejorar el cuidado y la calidad de vida de las personas mayores’

E. Vicente EM 21-07-2023

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Pregunta.- La Ingeniería Biomédica (IB) juega un papel fundamental en la sanidad. Por concretar, ¿en qué campos de la medicina trabajan?

Respuesta.- La Ingeniería Biomédica es la disciplina científica y profesional que aplica los principios de la ciencia y de la ingeniería a la medicina para mejorar el cuidado de la salud. Los ingenieros biomédicos, en estrecha colaboración con los profesionales sanitarios, buscan nuevas soluciones tecnológicas a métodos de diagnóstico, de terapia, de planificación quirúrgica, o de prevención de enfermedades.

Son muchas las áreas que cubre la IB, y podríamos mencionar algunas de ellas. La bioinstrumentación, que se dedica a desarrollar dispositivos médicos como un marcapasos, un equipo de electrocardiografía o un sistema de monitorización fetal que permite a una matrona conocer el estado de bienestar fetal durante el embarazo o en el parto.

También están las imágenes médicas, un área de la IB que revolucionó la práctica médica en el siglo pasado y que sigue siendo fundamental en la medicina actual y futura. En la actualidad, disponemos de equipos muy avanzados en radiología digital, de ultrasonidos, de medicina nuclear que facilitan la visualización del estado de evolución de un tumor, o la resonancia magnética que nos da información sobre nuestra actividad cerebral o la forma en que tenemos conectadas nuestras neuronas en el cerebro.

Están los nuevos biomateriales, que se emplean para construir válvulas cardiacas o prótesis de cadera.

Podríamos hablar de la salud digital y la telemedicina que está revolucionando las consultas médicas al realizar un acto médico a distancia, y que ayuda, por ejemplo, a los pacientes crónicos y a las personas mayores a conseguir una mejor autonomía en su domicilio y a retrasar la aparición de las enfermedades neurodegenerativas.

Los ‘quirófanos inteligentes’, que ofrecen una cirugía cada vez menos invasiva, más eficiente y más segura para los pacientes, donde se integran  imágenes médicas que permiten reproducir las características de un paciente en esos simuladores virtuales –lo que llamamos pacientes virtuales–, e intentar reproducir la escena quirúrgica real a través de una escena virtual; o la robótica, de manera que los cirujanos utilizan robots para que les ayuden a mejorar el acceso a zonas más complejas, reducir el cansancio durante la intervención y, en definitiva, mejorar la seguridad del paciente.

Y también podríamos hablar de la neurotecnología que nos permite conocer la actividad cerebral o actuar sobre el cerebro, con tecnologías como la neuromonitorización, la neuroestimulación o las interfaces cerebro-máquina, que aplicamos en áreas como la neurorrehabilitación o en el control de dispositivos robóticos.

P.- La SEIB centra también sus esfuerzos en distintas áreas de educación e investigación dirigidas a cubrir las necesidades de la medicina de precisión. ¿Cuáles destacaría en este momento?

R.- En España, la IB se encuentra en un desarrollo exponencial y la sociedad científica y profesional que representa a los que nos dedicamos a la IB es la Sociedad Española de Ingeniería Biomédica, en la que realizamos una intensa actividad en la promoción de nuevos títulos en esta disciplina (en la actualidad 23 universidades ofrecen el Grado en IB y 12 un máster), lo que supone que cada año se forman en España varios cientos de nuevos profesionales que se incorporan al mercado laboral para trabajar en la industria de la tecnología médica, en los hospitales o en los centros de investigación. 

Unos profesionales que están siendo fundamentales para la transformación tecnológica y digital de los sistemas sanitarios, y para avanzar en una medicina más personalizada y de precisión para mejorar el cuidado y el bienestar de los pacientes empleando herramientas de inteligencia artificial.

P.- La pandemia ha servido para evidenciar retos pendientes en muchos campos. En el caso de la Ingeniería Biomédica, todo lo contrario, puesto que ha servido para demostrar las posibilidades que esta ofrece. ¿Cuáles de ellos destacaría?

R.- La Ingeniería Biomédica y las tecnologías sanitarias fueron de gran valor en la lucha contra la pandemia generada por la Covid-19. Si pensamos en la mal llamada ‘Gripe española’ de los años 18-19 del siglo pasado, que causó más de 50 millones de víctimas mortales en el mundo, y si la comparamos con la pandemia pasada, no hay duda de que hay diferencias muy importantes. Desde el enorme avance que ha habido en la medicina, en las ciencias biomédicas, en la farmacología, y del conocimiento científico que está consiguiendo disponer de vacunas en un tiempo récord, pero también en los avances tecnológicos que ha generado la Ingeniería Biomédica que a principios del siglo pasado era prácticamente inexistente. 

Son muchas las aportaciones  de la IB durante la pandemia desde los test de detección del coronavirus, para la identificación y aislamiento de personas contagiadas, basados en biosensores para detección de anticuerpos en la saliva; las tecnologías de equipamiento médico en los hospitales (como las imágenes médicas: radiología, tomografía computerizada, ecografía para el diagnóstico de los síndromes respiratorios asociados a la Covid-19; o el equipamiento en una UCI: ventilador mecánico o respiradores, bombas de infusión, oxigenoterapia, sistemas de aspiración, monitores de constantes vitales, etcétera, que han contribuido a salvar muchas vidas); y los sistemas de telemedicina y salud digital para monitorización remota de pacientes, comunicación médico-paciente y entre el paciente hospitalizado y su familia.

P.- Muchas personas mayores padecen alguna discapacidad, dependencia física, o enfermedades crónicas. Hay quien ya pone fecha para acabar con las limitaciones físicas, más allá de la edad. ¿Usted se atrevería a hacerlo o al menos a identificar algunas limitaciones para las que habrá solución en el futuro? 

R.- Se habla mucho de la posibilidad de superar los límites naturales del ser humano, lo que ha venido a denominarse ‘transhumanismo’ y que postula la consecución de una mayor longevidad humana, el uso de la inteligencia artificial para potenciar nuestras capacidades cognitivas o el incremento del bienestar humano.
 
Los principios del transhumanismo han estado presentes a lo largo de la historia de la humanidad, porque el ser humano siempre ha empleado su inteligencia para superar los límites de la naturaleza, buscando nuevos medios de aumentar su fuerza, su resistencia, su longevidad, su sabiduría, su empatía, avanzando en el conocimiento y creando nuevas capacidades. Estos avances científicos han sido considerados, en algunas ocasiones, antinaturales o han llevado a actuar de manera inhumana.

En este contexto, la Ingeniería Biomédica se sitúa en esa linde donde la ciencia no discierne entre la materia viva y la inerte, contribuyendo al ambicioso fin de poner la tecnología al servicio de la medicina, en definitiva, al servicio del bienestar y la salud del ser humano. Y, por tanto, no puede tener objetivos fuera de lo humano y siempre debe valorar los efectos no deseados de estas tecnologías biomédicas si se aplican fuera de los límites para las que fueron creados. Por ejemplo, no hay duda de que la IB ha contribuido a prolongar la vida humana. Pero al mismo tiempo lo hace intentando asegurar que se mantiene el sentido propio de la vida, y lo que es igual de importante: que cada persona mantiene su dignidad como ser humano junto a una buena calidad de vida en su entorno familiar y social.



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