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Alexandre López-Borrull / Profesor de los estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC)

'En los bulos, como en los asesinatos que investigan los detectives, siempre hay un móvil, siempre hay un motivo'

09-03-2022

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Pregunta.- Las fake news son noticias falsas cuyos creadores saben que son falsas, por lo que responden a unos intereses concretos. ¿Qué hay detrás de una mentira que intenta pasar por verdad y cómo podemos empezar a plantearnos una solución?

Respuesta.- En los bulos, como en los asesinatos que investigan los detectives, siempre hay un móvil. Siempre hay un motivo para crear y enviar una desinformación o una noticia falsa. Los bulos más preocupantes son los que intentan ser más globales, estatales o regionales, los que tienen una agenda negacionista, geopolítica, de extrema derecha o extrema izquierda. A través de este tipo de bulos, se intenta llegar a unas clases medias que, de otra forma, seguramente nunca les escucharían. Por ejemplo, en el tema de las vacunas, en muchas manifestaciones se ve que la ultraderecha está intentando ganar adeptos, porque sabe que no hay otros partidos que estén allí, e intentan captar a personas que normalmente no escucharían a un partido de esa ideología. Pero piensan: “Mira, estos son los únicos que me están escuchando”. De esta manera, intentan ganar visibilidad y centralidad en unos temas que normalmente no tendrían ninguna de ellas. Luego están los que se inventan noticias para tener un beneficio económico a través del click bait y la publicidad, pero ese ya es otro tema, porque puede haber bulos o simplemente un títular llamativo. Desde el punto de vista de la planificación del bulo, de alguien que tiene un interés o algo a ganar, lo que busca es llegar a más gente y que se viralice su mensaje. Este tipo de informaciones crean desconfianza, es lo de “en río revuelto, ganancia de pescadores”, es decir, si no se confía en nada, puedes empezar a creer en alguien en el que nunca hubieras creído. Aquí es donde aparecen estas opciones más radicales.

P.- A nivel individual, y pensando por ejemplo en personas mayores a las que les puede afectar más la brecha digital, ¿de qué manera podemos detectar o identificar este tipo de noticias falsas?

R.- Hay una frase hecha que dice “vísteme despacio que tengo prisa”. Yo diría que, en cuanto a la información que leemos en las redes sociales, hay que poner en cuarentena todo lo que recibimos, no hay prisa. La información, si está contrastada, ya nos llegará por cauces oficiales. Antes de enviar o difundir nada hay que pensar: ¿Por qué me ha llegado esta información? Si los medios de comunicación no están diciendo esto, entonces, ¿por qué me está llegando? ¿Es porque es nueva o porque es diferente? Si es porque es algo novedoso, no hay prisa. Como digo, si es así, acabará llegando por informaciones oficiales. Si es porque es diferente, deberíamos pensar que igual alguien nos está intentando colar alguna cosa y ese aspecto de ser único es lo que pretende hacer que nosotros lo viralicemos y lo compartamos. En la medida de lo posible, siempre hay que intentar identificar cuál es la fuente. Sé que a veces es difícil porque, por ejemplo, nos llega un vídeo por Whatsapp sin autoría y con un contenido aparentemente bien hecho. Como mínimo, tenemos que ponerlo en cuarentena simplemente porque no lo vemos en otros espacios. La tercera cuestión que podemos plantearnos es tener a alguien de referencia. Igual que contamos con un taller o un médico de referencia, también debemos de tener a alguien de confianza al que le podamos enviar la información, antes de hacerlo a personas de nuestro entorno. Por ejemplo, si dudamos de un contenido, se lo enviamos a ese sobrino que se maneja mejor en las tecnologías, alguien que nos pueda darnos un poco de contexto. Esto es lo que hago yo con mi familia, por ejemplo, primero me lo envían a mí y cuando lo haya verificado, ya pueden compartirlo con tranquilidad. Porque el problema es que la mayoría de personas, cuando reenvía un bulo y, más tarde, se da cuenta de que es falso, no vuelve a contactar con los grupos para decir que era falso. Una manera de cortar el tsunami de un bulo es parándonos a comprobar si es cierto para poder reenviarlo. A veces, nos damos prisa porque queremos hacer ver que estamos mejor informados y lo que estamos es más desinformados.



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