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Un estudio de la URV busca incrementar el uso de la bicicleta entre los sénior en las ciudades

Eliminar barreras, también más allá de los carriles bici, y sensibilizar la sociedad hacia una movilidad ciclista para todas las edades, algunas de las propuestas del proyecto postdoctoral Entourage

Redacción EM 22-03-2024

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Las ciudades han mejorado las condiciones en cuanto al uso de la bicicleta los últimos años, pero no lo suficiente como para que se note un incremento entre la gente mayor en un tipo de movilidad que les reporta muchos beneficios. Esta es una de las conclusiones del proyecto de investigación postdoctoral Entourage, a cargo de Wilbert den Hoed, investigador del Departamento de Geografía de la Universitat Rovira i Virgili, en colaboración con el Bicicleta Club de Catalunya (BACC). El estudio también pone sobre la mesa la necesidad de sensibilizar la sociedad que la movilidad ciclista tiene que ser para todas las edades y visibilizar los usuarios mayores de 65 años, así como disminuir los obstáculos y aumentar la seguridad, también más allá de los carriles bici estrictamente.

El proyecto, presentado en Barcelona, ciudad que ha centrado el estudio, y que se ha materializado en la Guía para una movilidad amigable con la edad, ha analizado el potencial de uso de la bicicleta como medio de transporte urbano entre la gente mayor. A través de un proceso co-creativo llevado a cabo entre el 2022 y el 2023 con cerca de unos cuarenta participantes, con entrevistas, encuentros en grupo y rutas en bicicleta en las que se han acompañado personas de edad avanzada, se han detectado los puntos fuertes y los obstáculos con el objetivo de fomentar una movilidad clave “en una sociedad cada vez más envejecida y, además, con la necesidad de una movilidad sostenible, limpia y saludable”, tal y como asegura Wilbert den Hoed. Actualmente, los mayores de 65 años suponen el 21% de la población barcelonesa, porcentaje que continuará aumentando los próximos años.

Según los participantes, Barcelona ha progresado los últimos años como ciudad amigable con la bicicleta, gracias al incremento de carriles bici y de aparcamientos y a los sistemas compartidos como principalmente el de bicing. En este sentido, las estadísticas hablan de un aumento en el uso de la bicicleta como transporte urbano en la población general, pero, en cambio, no es muy significativo entre la gente mayor. En este sentido, el estudio considera clave entender y resolver las barreras con que se encuentran los usuarios, especialmente la gente mayor, que no puede hacer tantos esfuerzos físicos y tiene menos agilidad, no solo en los carriles bici. “La infraestructura ciclista y el entorno urbano no siempre se adecuan a sus necesidades a la hora de ir en bicicleta. Hay que tener claro que la infraestructura real se extiende más allá del carril bici, desde el momento en que se sale de casa hasta que se llega al destino”, avisa Den Hoed.

Según el estudio, para hacer las ciudades más amigables con las personas mayores y su uso de la bicicleta, hay que priorizar la conectividad entre lugares urbanos, la seguridad personal, la salud física y la relación entre generaciones. “Hay que reconocer la diversidad de personas, de niveles de habilidad y forma física, de tipo de bicicletas y de actividades que se realizan con este medio de transporte. Hay que visibilizar la gente mayor y sensibilizar la sociedad hacia una movilidad para todas las edades. Los beneficios del uso de la bicicleta son transversales, para todo el mundo, y hay que alejarse de la idea que la movilidad solo sirve para desplazarse individualmente y de la manera más eficiente posible”, explica Wilbert den Hoed. Según el estudio, hace falta que las intervenciones públicas sean integrales y coordinadas entre todos los ámbitos, no solo el de la movilidad sino también el de la salud pública, el de la política social y el envejecimiento, el de la innovación, el de la ecología y el de la cultura, entre otros.

En el proyecto destaca la importancia del liderazgo político, puesto que el Ayuntamiento de Barcelona pertenece desde el 2009 a la Red de Ciudades Amigables con la Edad y ya ha hecho pasos para mejorar la vida de la gente mayor. En este sentido, según el estudio, el mayor uso de la bicicleta por parte de este colectivo “marcaría el inicio del camino hacia ciudades mejor capacitadas para afrontar el reto del envejecimiento y de la inclusividad en la movilidad activa y de proximidad”.


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