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Luly Zabala y el valor de atender a las personas

Dos años después del fallecimiento de la fundadora de Asispa, desde la organización han presentado un libro sobre su figura a través de entrevistas realizadas a destacados profesionales de los servicios sociales

Redacción EM 31-01-2023

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Han pasado ya dos años después del fallecimiento de la fundadora de Asispa y desde la organización han celebrado una jornada para presentar un libro sobre su figura a través de entrevistas realizadas a destacados profesionales de los servicios sociales. Además, en este mismo acto se proyectó la última entrevista que realizó Luly Zabala a los medios y que hasta ahora permanecía inédita.

"Libre, práctica, atenta a las necesidades particulares de cada persona; con el trabajo en equipo por bandera, avanzada, visionaria… Así era Luly Zabala y así lo cuentan un grupo de profesionales, familiares y amistades que tuvieron la suerte de tenerla cerca", exponen desde Asispa.

'El valor de atender a las personas' es un libro homenaje a la creadora de Asispa, una mujer que con su energía cambió para siempre los servicios sociales de nuestro país.

El presidente Asispa, Manuel Monteserín, introduce este ejemplar señalando que "ella nos inspiró para dar lo mejor de nosotros en la atención a las personas. Nos mostró que “ocuparse de los demás compensa, porque te devuelve más de lo que damos. Y con su filosofía de vida y el conocimiento que tenía de las personas mayores, se entregó a la noble tarea de proporcionarles una atención digna en la etapa final de sus vidas".

Por su parte, la directora general de la entidad, Elena Sampedro, destaca a Luly como "una visionaria, con una capacidad excepcional de anticipación, incluso mucho antes de que las necesidades estuvieran creadas". Y añade en esta publicación que "en sus equipos siempre ha favorecido la innovación y la investigación: promovía que los equipos profesionales creasen ideas propias a partir de la reflexión y el análisis de las circunstancias y el desempeño diario".

También Arturo Cívica, actualmente es subdirector general de Asispa, es un gran conocedor de la figura de la fundadora, pues su trayectoria en esta entidad se remonta a hace muchos años. “Además de la “calidad y calidez”, “pensar” era un lema básico para ella. Siempre consideró que la asistencia social estaba obsoleta y se debía dar un giro radical”.

La confianza en sí misma, en sus proyectos, en su equipo, y su tenacidad y ganas para cambiar las cosas son algunos de los muchos rasgos que recuerdan los profesionales que entregan sus testimonios en este libro homenaje. Además, hasta una veintena de testimonios que componen este libro homenaje coinciden en que su legado se basó siempre en el compromiso y cercanía con las personas que más lo necesitaban. "Aportó conocimiento y valores en un momento en el que este país necesitaba referentes sobre el cuidado de las personas mayores", asegura Sonia Zapico, directora del Área de Teleasistencia.

“Soy una mujer normal”, destacaba humildemente Luly en esta entrevista, hasta ahora inédita. “Me gusta y me importa la gente; y esta profesión no ha hecho más que poner en vida lo que yo pensaba, que era el interés por los demás”, añadía.

Asimismo, decía de sí misma considerarse una persona práctica puesto que, para ella, “las cosas deben servir para algo y el punto central de todo debe ser siempre la persona”.

>> Ambos contenidos, el libro y la entrevista, están disponibles en este enlace <<


UNA MUJER ADELANTADA A SU TIEMPO
“Ocuparse de los demás compensa, aunque sea por propio egoísmo, porque te llevas más de lo que das”. Es una frase de Carmen Zabala –más conocida como Luly–, que resume parte de su filosofía de vida y que trasladó a Asispa, la entidad que fundó. 

Cuando Luly decidió fundar Asispa en 1980 junto con otro grupo de trabajadoras sociales, señala Elena Sampedro, directora general de Asispa, “tuvo la visión de ver qué servicios y qué atenciones hacían falta para que las personas mayores tuvieran calidad de vida y siguieran viviendo en su domicilio el máximo tiempo posible”. La “mirada hacia adelante” siempre era una constante en la fundadora zamorana, adaptando los servicios para que “la persona fuera libre, estuviera donde quería estar y tuviera capacidad de decisión con independencia de sus circunstancias personales”, remarca Sampedro. 

El modelo de la fundadora de Asispa era muy valorado entre algunos de los políticos que ocupaban en aquellos tiempos las juntas municipales de la comunidad madrileña. Apreciaban su labor atendiendo a las personas que vivían en los barrios de la ciudad. Monteserín cuenta que “cuando iba a visitar a algún cargo político, Luly le llevaba una redacción con la lista de personas y necesidades que estaban atendiendo. Así, ellos podían valorar el trabajo y ver lo que suponía económicamente. De ahí, muchas veces surgían subvenciones hacia la entidad”. Luly se fue ganando la confianza de distintas juntas municipales y su servicio de ayuda a domicilio fue adquiriendo un gran desarrollo. En pocos años, el Ayuntamiento de Madrid asumió todas las competencias, las centralizó y se empezaron a licitar estos servicios de forma pública.

La labor de Luly Zabala ha acabado penetrando en la propia entidad hasta formar parte de su ADN. Para la actual directora general, los valores principales que Zabala imprimió en Asispa son “el respeto a la diferencia de la persona y el derecho a la elección”, pero también la profesionalidad: “Esto último es relevante porque estamos hablando de hace 40 años. Luly entendía que las personas tenían que ser profesionales y que tenía que haber una mejora continua. Ella también hablaba del compromiso, la integridad y la transparencia, valores que nos ha dejado y que se han integrado dentro de nuestra cultura como entidad”. 

Para poder mantener este legado, en Asispa siempre le han dado mucha importancia a la formación continua. De hecho, tiene un departamento propio de formación y con un equipo de personas fijo. No obstante, esta formación es un aspecto que suma a la hora de adquirir esa filosofía, pero no es el único: “Para construir una cultura hace falta que intervengan varios factores, uno importante puede ser la formación, pero esa transmisión también se consigue teniendo una plantilla con un porcentaje alto de contratos indefinidos, que en nuestro caso ronda el 90%. Las personas somos las que al final difundimos las ideas, el conocimiento y la forma de hacer, ya no solo con lo que decimos o escribimos, sino en la forma de relacionarnos”. Para la directora general, Asispa, en la medida de lo posible, da preferencia a la promoción interna. “Somos personas que hemos ido promocionando, que hemos recibido los valores de Luly y que luego, por nuestra forma de trabajar, hemos ido transmitiendo ese mismo mensaje”, señala. 

Muchas de las personas que trabajaron con Luly Zabala señalan su capacidad para adelantarse a su tiempo y anticiparse a las necesidades futuras de las personas mayores. Además, era capaz de defender su visión aunque fuera a contracorriente. 


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