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El CENIE presenta la Guía para la Intergeneracionalidad

La Fundación General de la Universidad de Salamanca, a través del Centro Internacional sobre el Envejecimiento, impulsa esta investigación con el fin de convertir a la intergeneracionalidad en uno de los pilares de la nueva construcción social

Redacción EM 15-02-2023

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El CENIE (Centro Internacional sobre el Envejecimiento), entidad que depende de la Fundación General de la Universidad de Salamanca, ha presentado la ‘Guía para la Intergeneracionalidad: convertir los retos de las sociedades longevas en oportunidades’, una investigación realizada en el marco del “programa para una sociedad longeva”, cofinanciado por el Programa Interreg, España-Portugal, POCTEP, 2014-2020, del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), y que ha llevado a cabo la consultora mYmO, a instancias del CENIE, en la que han colaborado algunas de las voces más prestigiosas de nuestro país en el ámbito del estudio y la aplicación de políticas de intergeneracionalidad.

La presentación de esta guía ha tenido lugar en la sede del Consejo Económico y Social de España (CES) y ha contado con la apertura institucional de su presidente, Antón Costas, quien ha reconocido que “el aumento de la esperanza de vida a partir de la segunda mitad del siglo XX es el mayor logro de la humanidad. Tenemos que preservarlo, extendiéndolo a todos los grupos sociales, al margen de su “código postal” donde viven puedan beneficiarse de este progreso social y evitando que crisis económicas como la de 2008 o la crisis de la Covid-19 puedan hacer retroceder este logro especialmente para grupos sociales frágiles”.

Además, Costas ha afirmado que “la esperanza de vida con buena salud aparece como la palanca más importante a la hora de medir los factores que determinan la capacidad de las sociedades para aumentar la eficiencia en la generación de bienestar. Su impacto es mayor que los otros factores analizados: renta per cápita, apoyo social, libertad de elección, ausencia de corrupción y generosidad. Las poblaciones con vidas más saludables son las que mejor aprovechan los recursos de los que dispone una sociedad. Es necesario invertir más en salud no sólo porque afecta más al bienestar de la población, sino también porque contribuye a un uso más eficiente de los que depende el bienestar. Y, especialmente, invertir en la infancia”.

Por su parte, Óscar González Benito, director de la Fundación General de la Universidad de Salamanca, quien ha acompañado al presidente del CES en la apertura, ha asegurado que “hemos desarrollado el CENIE para abordar todos los retos de la transición demográfica puesto que vivimos más años. Somos el Centro Internacional sobre el Envejecimiento, pero escapamos de todas las connotaciones negativas que tiene el envejecimiento. A través del proyecto 'Nuevas Sociedades Longevas' promovemos todos los aspectos positivos y connotaciones que tiene el aumento de la esperanza de vida. Pensamos en términos de oportunidades y no amenazas. Los retos son importantes, pero tenemos que aprender a vivir con la nueva estructura demográfica que es la intergeneracionalidad”.

El constante crecimiento no solo de la esperanza, sino también de la duración de la vida, es la causa de que, por primera vez en la historia, cinco generaciones distintas, coincidan en un mismo espacio temporal. “Nuestra sociedad es más multigeneracional que nunca, y por ello, consideramos ineludible la necesidad de contribuir a una mejor comprensión de lo que ello significa, siendo este el principal objetivo de la Guía para la Intergeneracionalidad. Gracias a ella, además de definir correctamente lo que hoy debemos de entender por intergeneracionalidad, nos sirve para analizar las oportunidades e identificar las claves, herramientas y estándares intergeneracionales, para su aplicación directa en las distintas áreas de actuación que tiene CENIE”, ha manifestado Eleonora Barone, autora e investigadora principal de la guía y CEO de mYmO durante la primera mesa de debate.

La mesa redonda, que ha sido moderada por Irene Lebrusán, investigadora de CENIE, quien ha asegurado que “el hecho de que vivamos más años y en mejores condiciones físicas y de salud hace que deseemos y podamos seguir formando parte de la sociedad y aportar durante mucho más tiempo. El aumento de la esperanza de vida es el gran avance de nuestras sociedades, que hace que personas de muy diferentes edades convivamos durante más tiempo; no estamos sabiendo aprovechar el potencial que tiene esta nueva realidad. Las personas mayores desean tener roles más activos y participativos y pueden aportar mucha riqueza en todas las dimensiones”.

Por su parte, la arquitecta Paz Martín ha reconocido que “está demostrado que un hábitat defectuoso o mal diseñado, favorece el aislamiento, la segregación y la soledad no deseada, disminuye la participación y el arraigo, deteriora nuestra salud y reduce nuestra esperanza de vida, afectándonos a todos por igual y en especial a las personas mayores”.

Martín añade: “Es por ello que, el gran reto de las disciplinas de la arquitectura y el urbanismo en los próximos años, como responsables de la creación de los espacios que habitamos -ciudades, espacios públicos, viviendas, centros dotacionales-, será realizar un gran cambio de paradigma que ponga en el centro de su foco a las personas y su calidad de vida, para así crear entornos inclusivos, que favorezcan la interacción social previendo qué características y necesidades reales tiene y tendrá esa heterogénea sociedad longeva, y darle soluciones innovadoras a la altura”.

Paloma Navas, especialista en medicina preventiva y médica preventivista del hospital El Escorial, también ha participado en el debate como ponente y ha señalado que: “Mientras que en los años 90 las enfermedades infecciosas eran predominantes, en el mundo del 2023 las enfermedades crónicas como las cardiovasculares, el cáncer o la diabetes son las primeras causas de enfermedad, discapacidad y muerte en el mundo. Este cambio en las necesidades sanitarias, de agudas a crónicas, se ha topado con unos sistemas de salud capaces de responder en minutos para atender un infarto o una neumonía, pero en absoluto diseñados para un deterioro cognitivo o una enfermedad degenerativa. Y es este por tanto el primer reto del envejecimiento y la salud: que rediseñemos los sistemas sanitarios para que se adapten a la realidad de la sociedad que trata. Un diseño inadecuado de los sistemas de salud se traduce en una gran ineficiencia y por ende unos elevados costes”.

Navas ha añadido que, por ello, "la primera clave para construir la sociedad del futuro es destruir el mito de que las personas mayores son un riesgo para la sostenibilidad del sistema de salud. No solo es falaz ese mantra de algunos gestores, profesionales de la salud y decisores políticos de culpabilizar a las personas mayores de un alto consumo de recursos sanitarios y ser, por tanto, una amenaza para la sostenibilidad de los sistemas sanitarios es que además esas afirmaciones atentan contra la bioética y el concepto más básico de solidaridad, valores y derechos humanos”.

Las personas mayores se enfrentan mediante su participación activa en la sociedad y la economía a numerosos prejuicios y también a restricciones legales. La sociedad, teóricamente, respeta a las personas mayores, les reserva ciertos privilegios -como pases de transporte bonificados- pero también los segrega de las actividades productivas y los mantiene apartados en muchas de las labores sociales. Por ello, la guía pretende identificar respuestas que ayuden a establecer un modelo de calidad de vida para las personas mayores en el contexto de una sociedad integradora, inclusiva y sostenible económicamente, especialmente en materia de derechos sociales.
 
Para poder dotar a la guía de una mirada multidisciplinar, representantes institucionales, empresariales y sociales han participado en la segunda mesa de debate titulada: “Percepción de la intergeneracionalidad desde las instituciones públicas y la empresa privada”, que en esta ocasión ha sido moderada por el catedrático de la Universidad de Salamanca e investigador de CENIE, Pablo Antonio Muñoz Gallego, que ha destacado que “es preciso poner las luces largas cuando hablamos de intergeneracionalidad. Los mayores tienen situaciones ventajosas en algunas cuestiones: la presión sobre los partidos y las administraciones al tener los mayores un porcentaje de la población más relevante y en crecimiento, la mayor renta y capacidad financiera, tenencia de vivienda en propiedad, la certidumbre sobre pensiones que recibirán al término de su vida laboral. Y también al revés, los jóvenes disponen de ventajas frente a las personas mayores en términos de uso de tecnologías, nuevos conocimientos, predisposición a la formación y al emprendimiento, por ejemplo”.

Muñoz Gallego añade: “Las familias, la sociedad, las empresas, necesitan explorar y explotar los nuevos marcos de relación entre generaciones para que todos podamos acceder a mayores cotas de bienestar. Una regla de juego común para este contrato social, debe ser la transparencia, para que cada uno pueda tomar sus propias decisiones pensando en sociedades con una esperanza de vida en aumento”.

María del Mar Arnáiz, senadora y miembro de la Comisión de Derechos Sociales del Senado, ha destacado en su intervención que “es preciso conformar una sociedad intergeneracional donde se tengan oportunidades de vivir con dignidad en todas las etapas de la vida”. Además, ha asegurado que “se trata de construir una sociedad para todas las edades donde todos tengamos garantizados nuestros derechos. Esta realidad requiere nuevas respuestas, nuevas políticas públicas y nuevos modelos de organización social”.

Gonzalo Berzosa, miembro de la Comisión de Formación de Ceoma, en su intervención en representación de los mayores ha afirmado que “La longevidad, vivir muchos años, es una conquista social. Todos nuestros antepasados han luchado por conseguirlo y ahora que ya lo hemos conseguido a veces se plantea cómo un problema. Pero no lo es, porque también ha cambiado el modelo de ser persona mayor hoy y las organizaciones de mayores lo demostramos actuando desde dos áreas distintas y complementarias: una, promoviendo el bienestar personal y la calidad de vida a través del envejecimiento activo y otra fomentando la presencia social a través de la solidaridad y el compromiso comunitario. Esto nos lleva a mantener relaciones intergeneracionales que es una oportunidad para superar el edadismo”.

Por su parte ha intervenido también Andrea González Henry, presidenta del Consejo de la Juventud de España, que ha asistido para ofrecer la visión de la otra cara de la intergeneracionalidad: los jóvenes. González Henry considera que: “Estamos cansadas de la creación de un relato que enfrenta a generaciones, que no es cierto, las personas jóvenes estamos viviendo en una situación económica totalmente precarizada, necesitamos medidas que mejoren nuestra situación, aspecto que no está contrapuesto a que las personas mayores también necesiten tener sus necesidades cubiertas. No somos una generación que vivirá "en un futuro", estamos viviendo ahora y nuestros problemas tienen que ser resueltos ahora”.

LA INTERGENERACIONALIDAD COMO PALANCA DE CAMBIO
La presentación de la guía ha servido para abordar los nuevos escenarios derivados del aumento en la esperanza de vida, ya que entre todas las palancas que hacen posible el cambio en la percepción de la longevidad, la intergeneracionalidad juega un papel clave, ya que es una herramienta fundamental para convertir los retos de las sociedades longevas en oportunidades.

Además de presentar una investigación sobre el nuevo contexto demográfico a nivel nacional e internacional, la elaboración de esta guía pretende poder definir correctamente lo que hoy debemos entender por intergeneracionalidad; así como establecer pautas claras a la hora de realizar cualquier acción de carácter intergeneracional. También aspira a identificar las fuentes fundamentales de información y formación para adquirir competencias en las prácticas intergeneracionales, y, por último, analiza las oportunidades desde el punto de vista de identificación de claves, herramientas y estándares intergeneracionales que puedan tener una aplicación directa en distintas áreas de intervención de CENIE: Alianzas intergeneracionales; Capacidad Financiera; Salud y Capacidad Física; Ciclo Laboral; Cultura; Educación; Habitats; Participación y Voluntariado.
 
Entre los datos destacados, los expertos enfatizan el decálogo que recoge la guía:

1.- La creciente extensión en la duración de la vida es la causa de que, por primera vez en la historia de nuestra especie, no menos de cinco generaciones distintas, ampliamente representadas cada una de ellas, coincidan en un mismo espacio temporal. Nuestra sociedad es más multigeneracional y multiétnica que nunca.

2.- Pero dicha circunstancia no es en absoluto garantía de interacción, intercambio y colaboración entre generaciones. Se exige algo mucho más dinámico y profundo para que la cohabitación de varias generaciones derive en un auténtico ejercicio de aprendizaje y progreso mutuo. Ahí radica la necesidad y el sentido de la Intergeneracionalidad.

3.- Los programas y proyectos intergeneracionales posibilitan experiencias de relación y cooperación entre personas de diferentes edades a través de la transmisión y la vivencia conjunta y activa de conocimientos, habilidades, actitudes y valores.

4.- Una sociedad intergeneracional es más rica y capaz; se sustenta en la responsabilidad y el esfuerzo en común; y, por ello, se forja como una comunidad más cohesionada, resiliente y capaz de afrontar cualquiera de las transformaciones de su entorno, pues se basa en la experiencia y disposición de todos sus miembros.

5.- La Intergeneracionalidad pone a la ciudadanía en el mismo núcleo de su acción. Es su método y su fin, gracias a la potenciación del capital social incentivado por el aporte de una relación entre las personas basada en los principios del respeto, la escucha, la cooperación y los logros compartidos desde la gratuidad y la voluntariedad.

6.- La Intergeneracionalidad es el mejor antídoto contra el feroz individualismo que nos aísla, nos separa y nos empobrece. Contra cualquier forma de segregación o discriminación, sea por edad, condición social o económica, procedencia geográfica o falsas convenciones culturales, ideológicas o sociales.

7.- Solo las sociedades basadas en la inclusión, en la igualdad de derechos y deberes de los ciudadanos pueden aspirar con legitimidad a ser más justas y solidarias. Más fuertes por fundarse en el espíritu cívico de sus miembros, en la consciencia y conciencia de sus responsabilidades. Y en la potencia extraordinaria de la inteligencia y la innovación

8.- Las acciones intergeneracionales no se basan en el esquema básico de cualquier transacción -no enseña y otro recibe- sino en el ganar-ganar para todos; en una auténtica mutualidad, donde todos reconocen sus obligaciones y se hacen sabedores de sus aportaciones y sus logros.

9.- La intergeneracionalidad supone la puesta en marcha de una acción, prolongada y sostenible, fruto no solo de la voluntad o el deseo, sino de una planificación rigurosa, de un proceso formativo e informativo constante, de una participación plena de todos sus participantes, incluido el imprescindible ejercicio de la medición y evaluación de los resultados. La intergeneracionalidad nunca es una labor individual y sí permanentemente compartida.

10.- La dinámica intergeneracional posibilita la incorporación a la misma de las personas de edades avanzadas, enriqueciendo su autoestima, la puesta en valor de sus conocimientos y experiencias, al tiempo que disuelve las diferencias o estereotipos que pueden separar o enfrentar a las generaciones y les proporciona un sentido vital y social, un bienestar psicológico y una sustancial mejora en su calidad de vida.

CONCLUSIONES
Ante la nueva realidad de las sociedades longevas, derivada del aumento en la esperanza de vida, la intergeneracionalidad debe ser una cuestión presente a lo largo de todas las etapas. Esta guía contribuye en conceptualizar la intergeneracionalidad como concepto, y así poder afrontar todos los retos que plantea en la sociedad actual. A su vez, lleva consigo un propósito de cambio, de mejora, de modificación de aspectos de la nueva longevidad, ya que ofrece la oportunidad de reformular nuestras narrativas en torno a la última etapa de la vida a través de un proceso de aprendizaje común. 

La intergeneracionalidad debe ser entendida como un aspecto transversal para toda la sociedad, porque, aunque es cierto que la sociedad siempre ha sido multigeneracional, la intergeneracionalidad conlleva una nueva perspectiva. No consiste en meramente una convivencia física, sino que implica la creación de relaciones e interlocuciones entre todas las nuevas sociedades. En este sentido, la clave no es trabajar juntos, sino mejor.

Por ello, resulta esencial concienciar y sensibilizar a la ciudadanía del cambio profundo que suponen las nuevas sociedades longevas, y que la intergeneracionalidad permite, que nuestra sociedad siga aspirando a un futuro más equitativo, inclusivo y sostenible.

Con el objetivo de que se introduzca una perspectiva intergeneracional con una visión más integradora, es tarea de las administraciones públicas corregir las políticas sesgadas por criterios de edad y enfocar la acción de la Administración desde un prisma que involucre a todos de la misma manera.

Asimismo, los nuevos proyectos intergeneracionales necesitan un nuevo enfoque y requieren crear nuevas metodologías; más relacionales, responsables en el empleo de los recursos económicos y más innovadores.


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