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Afundación enseña a los mayores a gestionar sus emociones a través de talleres prácticos

El programa se realiza en colaboración con Matia Instituto con el objetivo de generar recursos que contribuyan al conocimiento y bienestar emocional de las personas a medida que se envejece

M.S. / EM 07-03-2022

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Afundación, la Obra Social de Abanca, en colaboración con Matia Instituto, acaba de estrenar en marcha un nuevo proyecto centrado en la atención a la esfera emocional de las personas mayores. De este modo, el programa ‘Conociendo las emociones’ aborda, en los espazos +60, mediante 12 talleres participativos una vez la semana, la importancia de conocer y tomar conciencia de nuestras emociones y promover el aprendizaje de estrategias para aumentar nuestro bienestar emocional.

El desarrollo de este programa es fruto de la colaboración que, desde 2017, desarrollan Afundación y Matia Instituto para generar recursos que contribuyan al conocimiento y bienestar emocional de las personas a medida que se envejece. Un aspecto que se ha hecho más relevante si cabe en el contexto derivado de la pandemia, que ha revelado el rápido deterioro que está experimentando la sociedad en su conjunto en el ámbito emocional, arrojando datos que señalan que hasta un 52% de las personas manifiestan signos evidentes de fatiga o que un 30% muestra indicios de ansiedad. 

En esta edición, Afundación cuenta con la colaboración de las Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzhéimer de Vigo (Afaga), Pontevedra (Afapo), Monforte (Afamor), Ourense (Afaor) y Viveiro (Afavi), además de la delegación de Ferrol de la Asociación Española contra el Cáncer (Aecc).

Profesionales de estas entidades, junto con personal de Afundación, serán quienes conduzcan estos talleres dirigidos a los mayores interesados en conocer y comprender el proceso emocional y adquirir habilidades y estrategias sobre cómo gestionar las emociones en nuestra vida cotidiana para mejorar nuestro bienestar.

LA GESTIÓN EMOCIONAL
“Las emociones forman parte de nuestra vida, a cualquier edad. Conocerlas, reconocerlas y aceptarlas es clave para regularlas y canalizarlas de un modo funcional”, exponen a este periódico Laura Gómez y Ana Doval, facilitadoras del programa ‘Conociendo las emociones’ del Área de Envejecimiento Activo de Afundación.

Durante el envejecimiento, explican las profesionales “nos enfrentamos a pérdidas, a cambios en la vida laboral y en nuestro proceso biológico, así como también a prejuicios sociales. Sin embargo, se ha evidenciado que esta etapa de la vida no se caracteriza por el deterioro, sino por un incremento del bienestar subjetivo y de experiencias emocionales positivas. En todo ello influyen las estrategias de compensación que aporta la experiencia de vida para equilibrar las pérdidas con las ganancias en el funcionamiento emocional”. 

En ese punto entra en juego lo decisivo de, para potenciar un buen envejecimiento, trabajar y desarrollar esas estrategias personales en la gestión de las emociones, “con miras a favorecer la consecución de nuestros objetivos, la mejora del  bienestar y, en definitiva, contribuir al desarrollo de nuestro proyecto vital”, concluyen.
En los últimos años, el paradigma del envejecimiento activo ha ido calando en la sociedad actual y ello se ha visto reflejado en la creación de multitud de programas y actividades para fomentarlo. La mayoría están encuadradas en el ámbito del aprendizaje continuo, la actividad física o la realización de viajes y excursiones, con notables beneficios para las personas que las realizan. Sin embargo, otras dimensiones del envejecimiento activo suelen quedar sin un espacio propio en estos programas, como el área afectiva o emocional.

Gómez y Doval destacan que, tras las primeras sesiones de este programa, los mayores las viven “con verdadero interés y alta motivación, con una participación muy activa”. 

Debido a la pandemia, añaden, “la cuestión relacional, el hecho de crear grupos, formar redes, se ha vuelto más importante que nunca y las personas participantes son conscientes de ello. Así que el hecho de formar parte de un grupo en sí mismo ya tiene un enorme valor. Sus aportaciones en este contexto son especialmente ricas y relevantes”.

Además, expresan que los participantes saben que en el grupo cuentan con un espacio seguro para manifestar su carga emocional, de manera que, “aunque el programa no tiene una finalidad terapéutica, sino socioeducativa, el hecho de poder expresar lo contenido y experimentar nuevas situaciones resulta reparador y transformador”, concluyen las profesionales del Área de Envejecimiento Activo de Afundación. 

PROMOVER ESTADOS DE ÁNIMO POSITIVOS
Doval y Laura, facilitadoras del programa, responden a entremayores sobre los retos de estos talleres y destacan que "el primer objetivo que tenemos con estos talleres que estamos realizando en diez localidades gallegas es poner en valor y desarrollar las competencias emocionales de las personas mayores participantes.  En segundo lugar, a través de charlas divulgativas que acompañan a estos talleres, queremos sensibilizar acerca de la importancia de las emociones en el envejecimiento. Además, hemos previsto llevar a cabo una evaluación del impacto del programa en los y las participantes de la actual edición para identificar los cambios que se producen tras su participación. Por último, queremos compartir nuestra experiencia con otras entidades a las que el programa pueda resultar de utilidad, estableciendo acuerdos y organizando formación para llevarlo a cabo de manera homogénea, con el fin de llegar a más personas mayores".

-¿Cuáles son las bases, es decir, esas primeras claves que les propondrán a las personas mayores de cara a conseguir ese conocimiento de sus propias emociones? 
La primera clave consiste en ser conscientes de nuestras propias emociones e identificarlas, sin juicios, porque todas y cada una de ellas tienen distintas funciones y cada emoción que experimentamos nos aporta una información personal que es importante saber descodificar. Después, aprender a reconocer las emociones en otras personas, de forma empática y también sin juicios. A continuación, conocer y, sobre todo, aplicar hasta hacerlas propias diferentes estrategias de regulación emocional. Por último, también es clave incidir en la importancia de promover estados de ánimo positivos, puesto que también los podemos potenciar para adquirir un mayor bienestar.
Aunque no hay recetas mágicas, sí existen estrategias que podemos llevar a la práctica en nuestra vida cotidiana. En este sentido, el programa combina trabajo grupal e individual con contenido teórico y ‘retos para casa’ dirigidos a quienes quieran seguir profundizando en su conocimiento emocional.


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