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La ACMB y la SIBOMM abogan por el abordaje precoz de la fragilidad para retrasar la dependencia

Redacción 19-04-2024

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La fragilidad, una oportunidad para evitar una dependencia futura. Esta es una de las conclusiones de la actividad formativa titulada ‘La fragilidad y la fractura como causas de pérdida de calidad de vida. Documento de consenso’, que organizaron la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (ACMB) y la Sociedad Iberoamericana de Osteología y Metabolismo Mineral (SIBOMM), y en la que participaron la geriatra Naiara Fernández, el ginecólogo José Luis Neyro y el traumatólogo Íñigo Etxebarria. La actividad ha contado con la moderación de Agurtzane Ortiz, presidenta de la Academia.
 
La primera en intervenir fue la doctora Fernández, presidenta de la sección Geriatría de la ACMB y directora asistencial del grupo sociosanitario IMQ Igurco, quien trató el abordaje de la fragilidad para garantizar la calidad de vida. Debido a una afonía repentina, su exposición fue verbalizada in situ por la geriatra Pilar Sorando, adjunta al servicio de Medicina Interna del Hospital Santa Marina de Bilbao y expresidenta de la Asociación Vasca de Geriatría y Gerontología (Zahartzaroa).
 
El contenido de la exposición de Fernández recordó que la fragilidad es “un estado previo a la dependencia funcional, pudiendo conducir a la instauración de discapacidad. Por ello, debe ser considerada como una oportunidad para coordinar una intervención que evite la dependencia futura”.
 
Tal y como desgranó la doctora, para la identificación y diagnóstico de la fragilidad se cuenta con dos maneras de medirla. Por un lado, “podemos identificar personas en riesgo o prefrágiles, centrándonos en aspectos relacionados con el rendimiento funcional, siendo una constante en las escalas de medición la velocidad de marcha, la aparición de fatiga muscular y la pérdida de peso no intencionada. La identificación precoz permite el inicio de un plan de intervención coordinada, que evite la instauración de dependencia”, aseguró.
 
Por su parte, el doctor Neyro, presidente de la sección de Relaciones con Hispanoamérica de la ACMB y de la SIBOMM, expuso el ‘Documento de consenso sobre recomendaciones relacionadas con la prevención de fracturas por fragilidad’, firmado por 24 sociedades científicas de España, Dinamarca, Grecia y Portugal, y presentado el pasado 8 de marzo en la VII Reunión del Registro Nacional de Fracturas de Cadera. El experto invitó a su adhesión e incorporación a sociedades científicas de Iberoamérica interesadas en el metabolismo mineral, la fragilidad, la fractura osteoporótica y la calidad de vida de los pacientes afectados.
 
La primera de las principales recomendaciones de prevención de la fragilidad reflejadas en el documento de consenso es “el reconocimiento de la fragilidad, de la existencia de la fractura como un proceso global que entraña la enfermedad de base (la osteoporosis), de la que la fractura es la complicación principal. Tras una fractura por fragilidad, ningún paciente debiera salir de ningún centro sanitario sin el estudio completo de su enfermedad y sin el tratamiento integral”.
 
Dicho tratamiento incluye, apuntó Neyro, “los necesarios hábitos de vida saludable, con una ingesta de calcio dietético suficiente, la rehabilitación que precise la fractura y, en su caso, el necesario ejercicio de fuerza para recuperar la musculatura de manera óptima en cada caso”.

Finalmente, el doctor Etxebarria, jefe de servicio de Traumatología del Hospital Alto Deba de Osakidetza, ofreció una ponencia sobre las repercusiones clínicas, sociales y económicas de las fracturas por fragilidad. Durante su charla, Etxebarria se refirió a las principales medidas que se pueden adoptar para el abordaje de las repercusiones clínicas, sociales y económicas de las fracturas por fragilidad. Así, destacó que la principal estrategia es la prevención: “Sabemos que el escenario de riesgo de fracturas cada vez es mayor, dado el progresivo envejecimiento de la población. La fractura se produce, en términos generales, por dos cuestiones: una caída (las fracturas generalmente se producen tras una caída) y un hueso más deteriorado por diversas circunstancias, pero que va empeorando según se van cumpliendo años”.


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