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Día Mundial contra el Cáncer de Colon

La correcta implantación de las pruebas de cribado permitiría disminuir un tercio de las muertes anuales por cáncer colorrectal

Actualmente, las pruebas para la detección precoz del CCR se sitúa entre los 50 y 69 años, sin embargo, desde distintas sociedades médicas se está considerando adelantar la edad de inicio de cribado a los 45 años y ampliarla hasta los 75

Redacción EM 26-03-2024

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José Ignacio Martín Valadés, jefe de la Sección de Tumores Digestivos de MD Anderson Madrid.

"Se estima que la correcta implantación de las pruebas de cribado permitiría disminuir aproximadamente un tercio de las muertes anuales por cáncer colorrectal (CRR)". Así de contundente se manifiesta el doctor José Ignacio Martín Valadés, jefe de la Sección de Tumores Digestivos de MD Anderson Cancer Center Madrid, cuando el 31 de marzo es el Día Mundial contra el Cáncer de Colon

En 2024, con más de 44.000 nuevos casos, los cánceres de colon y recto serán los más frecuentemente diagnosticados en España y suponen la segunda causa de muerte por cáncer en nuestro país. La tasa de supervivencia global a cinco años para las personas con CRR alcanza el 65%. Sin embargo, estos índices pueden variar según diversos factores, especialmente el estadio, siendo la tasa de supervivencia a cinco años del 90% en personas con cáncer colorrectal en estadio precoz y aproximadamente del 10% cuando existen metástasis. Esto significa que el cáncer colorrectal detectado precozmente es potencialmente curable en 9 de cada 10 pacientes. Sin embargo, la ausencia de síntomas en las fases tempranas de su desarrollo es el principal motivo por el que muchos pacientes no consultan a su médico hasta que dichos síntomas aparecen y sea más probable que el diagnóstico se realice cuando la enfermedad se encuentra en estadios más avanzados. Por ello, el diagnóstico precoz mediante pruebas de cribado se convierte en esencial y salva vidas. 

“Las pruebas de cribado en cáncer colorrectal permiten diagnosticar con mayor frecuencia la enfermedad en las etapas iniciales del mismo, cuando la enfermedad suele ser asintomática y la probabilidad de curación es máxima, e incluso en etapas precancerosas, cuando la extirpación endoscópica de la lesión premaligna evita el desarrollo del propio CCR”, señala el especialista.

EVOLUCIÓN DE LAS PRUEBAS DE CRIBADO
Los Test de Sangre Oculta en Heces (TSOH) han ido evolucionando y mejorando a lo largo de los años. Inicialmente se realizaba una prueba química de detección de sangre con guayaco, que requería restricciones dietéticas y la toma de varias muestras, pero actualmente se realiza una prueba inmunohistoquímica que utiliza anticuerpos para la detección de sangre (FIT), con mayor sensibilidad y especificidad que la prueba con guayaco. Además, no necesita variar la dieta y puede realizarse con una sola muestra. Asimismo, existen pruebas de detección de DNA tumoral en heces, que, según subraya el especialista, “mejoran los resultados de las pruebas anteriores”.

En la línea de lo anterior, Martín Valadés destaca que recientemente se ha publicado en el New England Journal of Medicine los resultados del estudio BLUE-C que compara una prueba combinada de detección de DNA tumoral y hemoglobina fecal de nueva generación con la prueba clásica de detección de hemoglobina en heces (FIT). Sobre una muestra de más de 20.000 individuos, la nueva prueba alcanzó una sensibilidad para la detección de CCR del 93,9% y una especificidad del 90,6%.

En cuanto a las pruebas sanguíneas, incide en que su potencial beneficio se fundamentaría en no necesitar obtener una muestra de heces y en que podría solicitarse aprovechando cualquier otra prescripción de analítica de sangre, teniendo en cuenta que un resultado positivo (al igual que las pruebas realizadas en heces) requiere la realización de una colonoscopia posterior. Por otro lado, en el mismo número del artículo, se han publicado los resultados del estudio Eclipse basado en la detección de DNA tumoral circulante en sangre en una muestra de casi 7.900 individuos. La sensibilidad de la prueba para la detección de CCR fue del 83,1% y la especificidad para la detección de neoplasia avanzada (CCR o lesión precancerosa avanzada) del 89,6%4.

“En cualquier caso y aunque es deseable que las nuevas pruebas de cribado para la detección precoz del CCR supongan un aumento de adherencia a las mismas, es necesario confirmar esta hipótesis, evaluar si el coste-beneficio de las nuevas pruebas justifican su implementación y determinar la periodicidad en que deberían realizarse”, continúa el experto.

ADELANTAR Y RETRASAR LA EDAD DEL CRIBADO
Actualmente, los programas de cribado recomendados en nuestro país van dirigidos a población de riesgo medio; es decir, con edades comprendidas entre 50-69 años y sin factores de riesgos personales o familiares para CCR (salvo la propia edad) mediante la realización del TSOH no invasiva bianual, seguido de colonoscopia en caso de que dicha prueba resultara positiva.

En este sentido, Martín Valadés destaca que, en los últimos años, se ha evidenciado un aumento de casos de CCR en pacientes jóvenes. Por ello, prosigue, desde distintas sociedades médicas se está considerando adelantar la edad de inicio de cribado a los 45 años. “Por otra parte, la edad está considerada como uno de los factores de riesgo asociados al CCR, por lo que de la misma manera debería considerarse aumentar la edad para realizar las pruebas de cribado hasta los 75 años”, agrega.

PARTICIPACIÓN DEL CRIBADO EN ESPAÑA
Según un estudio de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), a través de encuestas realizadas en 2022, a la población diana a la que van dirigidas las pruebas de cribado en CCR, algo más del 80% de las personas encuestadas conoce o ha oído hablar de estas pruebas de cribado en especial de la prueba de sangre oculta en heces. Sin embargo, hay todavía un 13% de la población diana que manifiesta no tener ningún conocimiento sobre la misma.  A pesar de ello, según un estudio publicado en 2021, la cobertura del programa de cribado en 2020 alcanzaba a 13 de las 17 comunidades autónomas, con una tasa de participación del 46,1%. Además, se observó una gran variabilidad en la cobertura entre las distintas regiones. 

“Por supuesto, el objetivo es alcanzar una cobertura del 100% de la población diana y, aunque la tasa de participación supera el mínimo aceptable del 45% recomendado por la Guía Europea de calidad para el cribado del CCR, está todavía lejos del objetivo del 65% marcado en la Estrategia en Cáncer del Sistema Nacional de Salud”, señala el doctor Martín Valadés, quien sostiene, contundentemente, que "las pruebas de cribado de CCR salvan vidas".


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