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Fitecu demuestra que la revolución tecnológica en los cuidados ya es presente

A finales de febrero, un pequeño pueblo zamorano sirvió como escenario de la I Feria Internacional de Innovación y Tecnología al Servicio de los Cuidados, un evento pionero a nivel nacional y en el que se fueron exhibiendo distintas muestras del trabajo que se está planificando por el mundo aunando la colaboración público-privada

E. Vicente EM 10-03-2023

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El director del Instituto Tecnológico de Osaka, Kenji Matsui, en su conferencia.

PUENTIA

Villlardeciervos, una pequeña localidad de 400 habitantes ubicada en Zamora, acogió, del 23 al 25 de febrero, la I Feria Internacional de Innovación y Tecnología al Servicio de los Cuidados (Fitecu), un evento de una gran complejidad tecnológica propia de capitales de provincia. Salvando todas las dificultades, los organizadores del evento, el Cluster SIVI y la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades de la Junta de Castilla y León, demostraron que la revolución tecnológica ya no es cuestión de futuro, si no una realidad con la que convivimos diariamente. 

En torno a esta idea, 35 expertos y 20 empresas del sector pusieron de relieve la importancia de la integración tecnológica en el día a día de las personas con dependencia, pero entendiendo la necesidad de humanizar esa tecnología, lo que es la auténtica revolución. A su vez, en el área DemoLab, estas compañías mostraron al público asistente los avances en los que están trabajando.


REDEFINIR LA IMAGEN DEL ROBOT
El director del Instituto Tecnológico de Osaka, Kenji Matsui, –quien también lidera la creación de Xport, un laboratorio de innovación abierta urbana donde, desde una perspectiva colaborativa, trabaja en el desarrollo de ciudades inteligentes–, fue el encargado de pronunciar la ponencia inaugural titulada ‘Sociedades hiperconetadas. Interacción humano-robot en los cuidados. Métodos de diseño de la innovación’. 

Teniendo en el horizonte una tendencia a la baja en la demografía, se hace necesario incorporar la tecnología al modelo de atención de las personas con dependencia, puesto que no habrá cuidadores suficientes. “Necesitamos la tecnología y necesitamos servicios para cubrir esta brecha”, subrayó. 

En ese marco, Matsui desgranó ‘Moonshot Research’, un proyecto del Gobierno nipón que persigue que en 2050 ninguna persona padezca limitación física alguna. Aunque esa meta suena a ciencia ficción –en este sentido, así lo parece el proyecto ‘Reprogramación directa de células madre’, que persigue “alcanzar los 100 años estando sano” y habla del desarrollo de nuevos órganos cuando se produce, por ejemplo, la pérdida de algún miembro–, los pasos intermedios programados para alcanzarla integran soluciones que sí son realistas. Así, en Japón ya se están comercializando productos de mejora de movilidad y trasferencia como la cama inteligente, andadores robóticos, los exoesqueletos o las mascotas robot. Matsui explicó que, actualmente, están en desarrollo avatares de ayuda o robots intercomunicados, que evolucionen en inteligencia y adquieran habilidades más humanas. 
Asimismo, abordó el controvertido asunto de la privacidad. En su opinión, con la Inteligencia Artificial se puede crear una red de tecnología que monitorice, por ejemplo, el movimiento y que no sea invasiva. “A la gente mayor no le gusta tener cámaras alrededor”, comentó. Por eso, instalarla en el suelo puede aportar mucha información sobre desplazamientos e incluso caídas. 

Finalmente, para Matsui el ser humano está obligado a redefinir la imagen y concepto de robot. “Debemos pensar de un modo más flexible para poder implantar la nueva tecnología en la vida cotidiana”, señaló.

OPORTUNIDADES Y DESAFÍOS DE LA ROBÓTICA Y DE LA IA
Otra intervención magistral fue la protagonizada por José Luis Pons, un referente mundial en el campo de la Ingeniería Biomédica y la Bioingeniería Mecánica. Tras dirigir el grupo de rehabilitación neural del CSIC, trabaja hoy en el Instituto de Rehabilitación de Chicago, donde están especializados en restaurar la funcionalidad de extremidades inferiores y en el desarrollo de neuroprótesis. 

En su ponencia, ‘Oportunidades de la robótica para la vida independiente’, partió de la distinción de dos trastornos emergentes: afecciones neurológicas (como ictus o lesiones medulares) y progresivas (las neurodenerativas, como el Parkinson, que va evolucionando y reduciendo capacidades físicas y neuronales). 

Pons explicó que tienen distintos tratamientos, unos enfocados en mejorar la recuperación y otros en retrasar el proceso. Para que la robótica y por extensión, la tecnología sea funcional, tiene que tener una respuesta igual a la transferencia de las ordenes del cerebro, de 100-150 milisegundos, de otro modo no se integra. 

Abordó también el presente y futuro de este tipo de soluciones. Actualmente, están en desarrollo los dispositivos blandos y más a largo plazo llegarán los implantables. En este caso, explicó cómo estos ya son casi una realidad en el tratamiento del Parkinson. De hecho, acaba de ser aprobado por la FDA y Medical Care en los Estados Unidos un implante desarrollado en su centro que, mediante estimulación, consigue disminuir ostensiblemente los temblores de los pacientes.

Por su parte, el catedrático de Computación e Inteligencia Artificial, Juan Manuel Corchado, reflexionó sobre los desafíos de la tecnología ante los problemas del ser humano. Experto en procesos como el Machine Learning, el Blockchain o el Internet de las cosas, apeló a esos avances para analizar la evolución de la Inteligencia Artificial hasta llegar al “aprendizaje profundo” y reclamó perder el miedo a través de la ética para generar una IA “confiable, que va a poder justificar lo que nos dice a través de un algoritmo que prediga una demencia o una enfermedad con independencia de quién sea el paciente”. 

Corchado puso sobre la mesa otros aspectos, como el del aprendizaje federado, donde los datos se ponen al servicio de la comunidad, aún poco frecuentes en nuestro día a día, pero que “pronto comenzarán a integrarse en nuestra vida cotidiana”, advirtió.  

LA INNOVACIÓN SOCIAL REAL
Sin duda, un punto de inflexión fue la intervención de Lorena Paz, directora del LABEU-Laboratorio de Experiencias de Usuarios en la Universidad de Flores (Argentina), que lidera desde hace 18 años y en el que jóvenes y mayores interactúan, a través del cuál “han podido analizar la usabilidad de las aplicaciones tecnológicas y testar la operatividad de las interfaces”. 

Paz pidió a los grandes fabricantes de tecnología “más sensibilidad en el diseño”. En su opinión, “el desafío es obligar a las empresas, mediante leyes de obligado cumplimiento o sanción, para que se respeten las leyes de accesibilidad y usabilidad, que el diseño de software y hardware respete esos estándares y que la tecnología no sea un negocio continuamente cambiante, que constriña a las personas a adquirir dispositivos”. 

Para Paz, “si el reenfoque de la economía de los cuidados colabora, involucrar a las personas va a ser natural ya que, consecuentemente, vamos a utilizar solo tecnología que nos interesa y vamos a buscar en lugar de en la innovación tecnológica, en la innovación social”. Sobre esto último, Paz dejó caer una interesante idea: “Reconectar con la naturaleza puede ser lo más innovador, socialmente”.

CAMBIO DE ÉPOCA
Finalmente, el consultor Senior, Stefan Meyer, que cada jornada hacía balance de lo expuesto, realizó un resumen final de Fitecu. En su opinión, se evidencia y es necesario un “cambio de época”. Estamos en la transición hacia un nuevo modelo de los cuidados, que tiene o debería pasar, sin duda, por la idea del clúster, esa colaboración pública-privada que ya se da también en Galicia, Extremadura, Catalunya, Navarra, Aragón y Euskadi, cuyos representantes participaron en esta cita acreditando que son ya los motores de la innovación; que “falta otorgar clave de género a esa tecnología –mientras los cuidados suelen aún recaer mayoritariamente en las mujeres, los prototipos, casi en su totalidad, están dotados de un aspecto masculinizado–”; y que se debería trabajar más desde los territorios en unos cuidados comunitarios. 

En síntesis, las tres jornadas, con un claro perfil profesional, pero traducido al lenguaje usuario, sirvieron para divulgar los avances de las soluciones que, a través de la tecnología, estén al servicio de los cuidados y no a la inversa, algo que se repitió durante este evento, eso sí, sin abordar en profundidad los aspectos éticos de estas cuestiones. 



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