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Idoia Mendia / Vicelehendakari y consejera de Trabajo y Empleo del Gobierno Vasco

'Afrontamos la longevidad como reto de garantizar una vida digna y empleos de calidad'

Entrevista a la vicelehendakari, Idoia Mendia, para hablar del reto demográfico en Euskadi, que deriva en la aparición de nuevas profesiones y en la necesidad de innovación en la formación

Redacción 13-11-2023

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PREGUNTA.- Euskadi tiene medio millón de personas mayores, más del 5% del total en España, sobre una población que tiene menos peso en el conjunto del país. ¿Tiene un problema mayor con el reto demográfico?

RESPUESTA.- Más que de problema, deberíamos hablar una realidad demográfica que tiene consecuencias que debemos abordar, y eso es lo que estamos haciendo también desde una perspectiva del empleo y de su calidad. Pero conviene también reconocer las causas de esta realidad: la conquista de la libertad de las mujeres sobre su libre maternidad, y la construcción de un sistema público sólido en sanidad y pensiones que garantiza que no solo se cumplan más años, sino en mejores condiciones. Y eso exige reforzar esos sistemas públicos, resolver sus consecuencias, y gestionar la longevidad como el reto de garantizar una vida digna en todas las edades y abriendo oportunidades de nuevos empleos que sean de calidad.

P.- Pero hay una carencia para atender los cuidados requeridos al cumplir años.

R.- Es cierto, pero cumplir años no se debe abordar solo desde una mirada protectora, sino proactiva. Porque, en la actualidad, solo una pequeña parte de los mayores en Euskadi requieren cuidados que, a día de hoy, es también cierto, se atienden desde la responsabilidad familiar, que se apoyan en unos servicios sociales sobresaturados, pero también en trabajadoras del hogar reconvertidas súbitamente en cuidadoras que necesitan profesionalizarse. Es ahí donde estamos ofreciendo una respuesta totalmente innovadora en su formación, para profesionalizarse, pero sin olvidar que debemos dar respuestas a esa mayoría de quienes han cumplido 65 años que no tienen dependencia. Esa es la mirada integral que ofrece el proyecto Zainlab.

P.-¿En qué consiste esa innovación en la formación?

R.- Hay muchas trabajadoras del hogar que ejercen de cuidadoras y carecen de formación específica, pero también de tiempo para acceder a los cursos habituales. Desde Zainlab diseñamos una formación híbrida, con formación telefónica u online, y en su tiempo libre, los sábados por la tarde, acudían a clases prácticas, para aprender a manejar físicamente a las personas con poca movilidad, a gestionar sus necesidades sanitarias. Han sido 60 personas, todo un ejemplo de constancia y tenacidad, de afán de mejora, que les ha otorgado una acreditación que les permite seguir mejorando. Desde el año que viene, el  programa piloto pasa a ser estable, ofrecido desde nuestro servicio público de Empleo Lanbide con el que queremos llegar a 230 personas. Y además, empezamos otro específico para quienes trabajan en residencias: el Mentins.

P.- ¿Cuál es la propuesta para esa mayoría que no requieren cuidados?

R.- Nuestro departamento aborda la gestión demográfica con una visión amplia, no compartimentada, y desde un principio: garantizar la dignidad en todas las fases de la vida, que en el mayor tiempo posible sea autónoma y plena en todas sus facetas (la accesibilidad de la vivienda, el disfrute de la calle, del ocio o de la cultura, el acceso a la salud, los ingresos justos, y que cuando sea preciso encuentre profesionales para necesidades de cuidados). Y a eso le hemos aplicado una visión de oportunidades en el empleo, calculamos que unos 40.000 en Euskadi. ¿En qué? Más allá de los cuidados, en la especialización de profesiones a las distintas edades que se viven ya desde la jubilación. Porque, como recogemos en el primer Libro Blanco del Empleo en Euskadi, igual que no hay servicios idénticos para los 30 primeros años de vida de la persona, porque con dos años se tienen distintas necesidades y aptitudes que con 15, y son muy distintas con 25, tampoco es lo mismo tener 60 que 75 o que 90. Y eso nos abre un campo enorme donde las viejas recetas no sirven.

P.- ¿Cuáles son esas nuevas profesiones para mayores?

R.- Una vía es la llamada “silverización”, que en nuestro proyecto Zainlab traducimos en dar una nueva vida a profesiones existentes. Es el diseño de un curriculo que permita dotar de una capa de especialización a diferentes disciplinas profesionales: relacionadas con la tecnología, arquitectura, abogacía, deporte, gestión de fincas, reformas, fisioterapia, nutrición, ocio-tiempo libre, comercio, inversiones o diseño. Y otra es la generación de nuevos perfiles que faciliten el acceso a todos los servicios: desde conectores comunitarios, que les sirvan de contacto y seguro para la vida social, a acompañantes profesionales, educadores digitales, técnicos de participación ciudadana o informadores especializados, una suerte de ventanilla única que les derive de forma correcta ante cualquier duda que les surja. 

P.- Se ha referido a los educadores digitales, y una de las grandes preocupaciones de las personas mayores es que la tecnología les aleja de acceder a todos los recursos disponibles.

R.- Tenemos claro que la presencialidad hay que garantizarla, y así lo hacemos en todas las oficinas de Lanbide. Pero la tecnología no puede ser una brecha insalvable, y menos abrir una brecha de igualdad. La edad no es en si una frontera para nada. Pero cuando las personas se jubilan, aunque hayan adquirido destrezas en su vida laboral, pueden dejar de actualizarse. Y la revolución digital que vivimos no puede servir para recortar derechos, sino que debe ser una oportunidad de inclusión social y de empleo, se tengan los años que se tengan. El año que viene vamos a diseñar un nuevo perfil profesional, el de tecnólogo social, que precisamente se ofrezca a las personas mayores para resolver todas sus dudas digitales.

P.- ¿Y cuál es el mayor desafío ante el aumento exponencial de población mayor en la próxima década?

R.- La capacidad de dar respuestas nuevas, que obligan a todas las Administraciones. Desde el Gobierno de España, que acaba de garantizar la sostenibilidad del sistema público de pensiones con una mejora de ingresos, a los sistemas públicos de salud, que necesitan adaptarse a la cronificación de enfermedades con las que se pueda vivir plenamente, y a la visión del empleo de calidad, que es la que aportamos desde mi departamento. 
Pero también con la exigencia de innovación permanente, sin acomodarse en ninguna medida. Por eso, también ponemos ya en marcha un ecosistema de innovación en Euskadi, el ZainLabHub, que pretende ofrecer soluciones a la mayor rapidez para responder a esa exigencia de que en todas las edades se pueda disfrutar de una vida plena. Cumplir años no es una enfermedad ni un estigma, es solo cumplir años, y siempre se deben garantizar los derechos a disfrutar de ese tiempo ganado.


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