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Sanitas Mayores lleva a cabo una serie de actividades para promocionar el juego de mesa entre sus residentes

Redacción 14-03-2018

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Con el objetivo de incidir e incrementar la actividad lúdica en sus centros residenciales, Sanitas Mayores lleva a cabo una serie de actividades para promocionar el juego entre los residentes a través de una competición con juegos de mesa en formato “gigante”. Así, los centros contarán con parchís, oca, cartas y dominó para que las personas mayores puedan jugar de una forma diferente a los juegos que conocen de toda la vida durante dos días a la semana. 

El estudio Ludiman apunta que los juegos de mesa son un instrumento de mejora y prevención de los efectos negativos del envejecimiento. Así, según David Curto, jefe de la Dirección Asistencial de Sanitas Mayores, “son un recurso que se puede usar para promocionar el ocio en la tercera edad y mantener las capacidades cognitivas y físicas de los mayores, por lo que, además de los beneficios sociales y emocionales, ralentizan el proceso de deterioro cognitivo”. 

Los favoritos por los mayores de las 46 residencias de Sanitas Mayores son el dominó, el parchís y las cartas. Los juegos de cartas son muy variados y dependen de su popularidad por área geográfica, por ejemplo, los mayores de Madrid se decantan por el mus, mientras que en Galicia los preferidos son el tute y la brisca. “Además de los beneficios del propio juego, estas dinámicas ofrecen acceso al juego a personas que tienen déficit visual, ya que el tamaño de las piezas y números están adaptados, y permiten la integración de las personas con diversidad funcional y por tanto se fomenta las relaciones sociales entre los diferentes residentes”, explica el terapeuta. 

El doctor Curto recuerda que el juego contribuye a mejorar aspectos concretos de la salud en función de la tipología de juego a la que se enfrente la persona. Mejora la movilidad y agilidad, ya que todos aquellos juegos que requieren coordinar los movimientos del cuerpo, movilizar de forma pausada las articulaciones o realizar estiramientos, contribuyen de forma muy positiva a mantener las habilidades sensoriales y motoras, lo que potencia el conocimiento de uno mismo y del mundo. También estimula la percepción sensorial, ejercita las habilidades cognitivas, potencia el contacto social y la comunicación y ofrece nuevos entornos para el aprendizaje. 

Lucia Calviño, terapeuta del centro Sanitas Residencial Mirasierra, incide en que “jugar ha de ser siempre una elección libre y cada individuo tiene sus preferencias”. Cada juego tiene unas consecuencias positivas sobre la persona. “Al hacer un puzle se trabaja más la capacidad de viso-construcción, mientras que en el bingo se trabajan más la memoria numérica, pero ambos sirven para trabajar la atención y la motricidad fina”, afirma la terapeuta Calviño. La especialista afirma que lo importante es que los juegos estén adaptados a cada persona para que puedan disfrutarlos y puedan participar con la mayor autonomía posible.


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