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Confemac pone de manifiesto la importancia de promocionar el buen trato a los mayores

La confederación celebra encuentros en los que pone a disposición del sector un protocolo específico para detectar y abordar los abusos a los senior. Gloria Veiga, presidenta de esta entidad, expone a entremayores que el punto de partida para erradicar esta violencia es empezar por respetar los derechos de las personas

M.S. / EM 23-11-2021

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Gloria Veiga, presidenta de Confemac.

La Confederación Estatal de Mayores Activos (Confemac) celebró las VII Jornadas ‘Todos contra el abuso y maltrato a las personas mayores’, un encuentro que contó con la colaboración del Ayuntamiento de Santander y que se están desarrollando también en otros puntos de la geografía española.

El objetivo de estas jornadas es poner a disposición del sector –del ámbito residencial, sanitario y legislativo– un protocolo específico de detección y abordaje de malos tratos a los mayores para combatir este tipo de violencia. Los ponentes corroboraron la necesidad de crear “unidades especializadas que incluyan la implicación de todos los profesionales”.

Así, la alcaldesa de la ciudad, Gema Igual, encargada de inaugurar las jornadas junto a la presidenta de Confemac, Gloria Veiga, destacó que la ciudad dispone de un protocolo municipal específico de detección y abordaje de este tipo de violencia. Este protocolo, junto al del Ayuntamiento de Vitoria, son pioneros y se configuran como herramientas necesarias para la eficacia hacia el buen trato. Asimismo, existen otros protocolos que se están diseñando en Girona y la Comunidad Valenciana.  

“Frente a esta detección del maltrato, que debe ser perseguido y denunciado sin fisuras, hay que fomentar el buen trato a los mayores. Tratarles con el respeto y la dignidad que se merecen, escuchando sus demandas y preocupaciones, y promoviendo que sean personas activas personal y socialmente”, aseguró Igual.

En este sentido, se insistió en que dichos protocolos deben incluir indicadores para que los profesionales sanitarios, de servicios sociales, del área del mayor, de la Policía o de otros departamentos puedan alertar de situaciones de riesgo o maltrato, y activar los mecanismos pertinentes.

NUEVAS ESTRATEGIAS
Con más de 200 participantes, se ha abierto un debate sobre las nuevas iniciativas que promueven el buen trato a las personas mayores, como la nueva Ley 8/2021, de 2 de junio, por la que se reforma la legislación civil y procesal para el apoyo a las personas con discapacidad en el ejercicio de su capacidad jurídica. Según los abogados que intervinieron en las jornadas, con esta ley se ha dado un paso importante, porque es más “humana, centrada en la persona y pone su acento en la dignificación del trato”.  

“El pilar fundamental se basa en el concepto que tengamos de la persona. Si tenemos un concepto edadista de la persona mayor, discriminativo y discriminatorio, ya estamos fallando en ese trato digno. La clave fundamental es respetar los derechos de las personas, también en edades avanzadas”, declara Veiga en una entrevista con este periódico.

Bajo este compromiso, Confemac ha realizado ya por toda España más de 300 charlas de prevención sobre las distintas formas de maltrato en la vejez, dirigidas a los senior, para que tomen conciencia y aprendan a reconocer estas situaciones y pedir ayuda si lo precisan. 

EL ENVEJECIMIENTO ACTIVO EMISOR
La presidenta de Confemac, Gloria Veiga, explica a entremayores la defensa que desde la confederación hacen del buen trato y del envejecimiento activo como pilares fundamentales de cara a erradicar las múltiples situaciones de abuso a las que se enfrentan los senior.

Pregunta.- Además de la garantía del buen trato, que sin duda es la base de todo, ¿con qué otras áreas están comprometidos desde Confemac?
Respuesta.- La idea fundamental que activó la creación de Confemac es que las personas, una vez que terminan la etapa laboral, siguen siendo activas y productivas, en contra del criterio de la sociedad que tienen palabras muy bonitas sobre el valor de la experiencia y la sabiduría de las personas mayores, pero apenas hay ejemplos cotidianos ni prácticas que vayan en esa dirección; más bien las prácticas que existen son edadistas, y las consideran vulnerables, enfermas, que “son como niños”, que “necesitan mucho cariño”. De ahí viene el error tan importante que cometemos como es la sobreprotección y el paternalismo, incluso cuando decimos la expresión “nuestros mayores”, creyendo que son el objeto y nosotros el sujeto que decide, hace y organiza por ellos. Desde Confemac hemos lanzado un artículo sobre esta expresión definiéndola como “un cariño envenenado”, porque es un lenguaje peligroso. Defendemos que la persona mayor es activa y útil incluso en la dependencia que –entre otras cosas– genera muchos puestos de trabajo que son importantes para los usuarios, sus familias, y para la economía de la nación.
Precisamente otra de las áreas en las que trabajamos es el crecimiento personal, tras la jubilación, con un amplio abanico de temas que se pueden consultar en nuestra página web.
Y por supuesto, el buque insignia de Confemac, Mayores Solidarios, una forma extraordinaria de ser activo y útil mediante un voluntariado organizado en el que cada persona elige su actividad solidaria entre ocho grupos de actividades diferentes y que nosotros resumimos en tres palabras: invitar, formar y coordinar; si no es así, el voluntariado no funciona.

P.- ¿Qué definición hacen desde la entidad de envejecimiento activo?
R.- Nuestra visión de envejecimiento activo es más amplia de lo que normalmente se entiende. La mayoría de las personas mayores, políticos o profesionales suelen entender por envejecimiento activo que las personas se muevan, que viajen, que se apunten a talleres, que tengan todo tipo de actividades, y eso está muy bien, ojalá que todos los países tuvieran el nivel de ofertas como el que tenemos en España, pero esa es una visión parcial. Ese envejecimiento activo tiene un denominador común que se llama “receptor”, porque las personas mayores se apuntan para recibir, y con lo que por supuesto estamos de acuerdo. 
Creemos que hay que potenciar un envejecimiento activo de personas que quieren seguir dando a la sociedad, a través del voluntariado, de participación social y de cualquier otra forma de estar presentes y activos en la misma, para seguir siendo ciudadanos de primera, y no ciudadanos de tercera, en la reserva, considerados como una carga para a sociedad. En este sentido, hace unos diez años acuñamos el concepto ‘Envejecimiento activo emisor’, como complemento al ‘Envejecimiento activo receptor’, porque hay muchas personas que siguen activas en organizaciones de todo tipo compartiendo su tiempo en beneficio de la sociedad. Ese envejecimiento es el que más potenciamos porque necesita que se saque a la luz.

P.- ¿Cuál es la fortaleza de las relaciones intergeneracionales de cara a la promoción de ese envejecimiento activo al que nos estamos refiriendo? 
R.- Hace 40 ó 50 años las relaciones intergeneracionales se daban por necesidad y se consideraban algo natural, había menos movilidad entre las personas, y en definitiva las familias vivían más “apretadas” porque no tenían espacio para vivir de otra manera. Desde hace 30 años, las viviendas son más amplias y mejor acondicionadas que nunca, y se valora más la independencia. Sin embargo, ha aparecido un fenómeno que antes no existía: la dinámica social ha potenciado las relaciones de personas que están en el mismo momento vital en detrimento de las relaciones entre generaciones. Es decir, las personas mayores tienden a relacionarse con otros mayores, y los jóvenes con jóvenes. Creo que esto no deja de ser un empobrecimiento.
En Confemac pusimos en marcha, hace nueve años, el programa ‘Todos aprendemos, todos enseñamos’ que viene a refrendar la idea de que en las relaciones intergeneracionales no solo las personas mayores transmiten a los jóvenes atendiendo al valor de la experiencia y la sabiduría, sino que también los mayores aprenden de otras generaciones.

P.- El papel del tercer sector es evidente, pero ¿qué papel deben jugar las distintas Administraciones e instituciones cuando hablamos de la puesta en marcha de mecanismos de prevención del maltrato?
R.- Existe un déficit importante de coordinación entre instituciones, y nos encontramos con una carencia generalizada de protocolos de actuación contra el maltrato. Se puede decir que en el abuso y maltrato a las personas mayores estamos en la misma situación que hace 25 años en relación a la violencia de género; era desconocida: no se ve, no se oye, no se habla y, por tanto, no se interviene porque se desconoce. Pues ahora mismo estamos justo en esa situación en relación con el maltrato a las personas mayores, que es algo desconocido, ausente, pero está ahí soterrado. 
Creemos que la mejor manera de actuar es con formación y desarrollando protocolos uniformados para las distintas organizaciones, así como activar una colaboración institucional entre ellas que sea realmente eficiente. En este sentido hay que aclarar que existen soluciones, pero son poco eficientes porque cada cual hace lo que puede por su lado y, sobre todo, porque falta mucha formación en profesionales; lo estamos detectando desde la gestión del Teléfono del Maltrato, en la que vemos que hay respuestas que denotan que es necesario un mayor conocimiento de lo que es el abuso y maltrato, del alcance, de los diferentes tipos y, sobre todo, de los derechos fundamentales de las personas mayores.

P.- ¿Sienten desde la Confederación que sus propuestas son escuchadas y atendidas por las Administraciones pertinentes o reclamarían más compromiso para con los mayores?
R.- Entendemos que hacen lo que pueden, pero las Administraciones son como una gran “locomotora”, no gira y no maniobra igual que por ejemplo, una bicicleta. Por tanto, necesita mucho espacio y mucho tiempo para maniobrar. Hay que destacar que entre las personas que trabajan en ellas hay actitud pero nos encontramos con lo que se llama “burocracia institucional”, que por cierto también creemos que es una forma de maltrato; es llamativo y sangrante el tiempo que se tarda en que la Administración ofrezca respuesta a una persona que empieza a generar dependencia y demanda algún tipo de ayuda, desde que lo solicita hasta que le llega el recurso pueden pasar muchos meses. Eso es inconcebible, es un maltrato institucional. Para saber cómo sería posible hacerlo de otra forma no hay más que pensar, por ejemplo, en cómo se hace un trasplante múltiple de una persona que acaba de fallecer por un accidente sin que nadie lo tuviera previsto, y eso lo hacemos en España, y lo hacen las instituciones, que han convertido a nuestro país en modelo de eficiencia en la gestión de los trasplantes de órganos.
Si eso, que es mucho más difícil, se puede hacer ¿Por qué no hacerlo con las personas mayores que generan dependencia?  Aquí se cumple de nuevo lo que en Confemac defendemos: Uno de los denominadores comunes del maltrato en la vejez es que consideramos normales situaciones que no son normales, que son maltrato, y lo consienten desde las propias personas usuarias, la familia que dice “ve solicitando la ayuda que esto tarda”, hasta los profesionales que comentan que “esto es así”… y nos conformamos. Por tanto, creo que es prioritario que las Administraciones aborden esta situación.


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