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Asispa afianza su compromiso en la lucha contra la soledad no deseada

Para atajar este fenómeno, desde la entidad insisten en la importancia de trazar una estrategia común entre todos los agentes implicados, tal y como pusieron de manifiesto en la jornada que acaban de celebrar. Queda camino por recorrer pero, como valora la directora general de Asispa, Elena Sampedro, “el cambio es posible”

Redacción EM 21-11-2022

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(De izda. a dcha.) Charo Reina, Alejandro Gonzalo López Pérez, Veronica de Pascual, Juan José García Ferrer, José Aniorte, Elena Sampedro, Arturo Gívica, Lucrecia Adeva, y Manuel Monteserín.

Porque la soledad puede llegar en cualquier momento y a cualquier persona, es clave la sensibilización social de este problema que afecta especialmente al colectivo de personas mayores.

Conscientes, por tanto, de que la soledad no deseada es un verdadero reto para la sociedad, Asispa centra gran parte de sus acciones bajo su objetivo #SoledadCero. “Nuestro compromiso con la atención a las personas está basado en trabajar las relaciones sociales de calidad para que las personas generen vínculos y redes de apoyo que procuren su bienestar emocional y social”, exponen desde esta entidad. Y es que la clave para encontrar una solución a este problema pasa, como insisten desde Asispa, por restablecer relaciones sociales de calidad. “Esto es, sentir que a alguien le importas de verdad, tú y tus problemas y tu felicidad. La amistad sincera, sin juicios es la mejor medicina contra la soledad. Y a veces no es fácil conseguirla, por eso hemos de ser conscientes de que hay que promover la amistad, buscarla y, cuando se encuentre, mantenerla y cuidarla. Porque todos podemos ser algún día blanco de la soledad no deseada”.

El tercer sector social tiene, en España, una amplia trayectoria combatiendo el aislamiento que diariamente experimentan muchas personas, atendiendo a personas dependientes, migrantes, personas sin hogar y colectivos vulnerables en situaciones que pueden agudizar de manera muy determinante el sentimiento de soledad. Con el objetivo de poner en común y debatir sobre este fenómeno, así como de establecer posibles vías que contribuyan a paliarlo, Asispa acaba de celebrar la II Jornada de reflexión, debate y encuentro en torno a la Soledad No Deseada, un encuentro que fue inaugurado por Manuel Monteserín, presidente de la entidad, quien reclamó “una mirada global para paliar los problemas de soledad porque este estigma no se circunscribe solo a personas en situación desfavorecida, puede llegar en cualquier momento a cualquier persona, sin importar edad, condición económica o social”. Desde Asispa insisten en que el mejor antídoto contra este problema es “un compromiso para que realmente nos importe lo que le suceda a quien está a nuestro lado”. 

UN COMPROMISO COMÚN
El acto inaugural de la jornada –que forma parte de una iniciativa que Asispa puso en marcha en 2019– contó con la participación del director general de Atención al Mayor y a la Dependencia de la Comunidad de Madrid, Juan José García Ferrer, que subrayó que “cuando estamos solos, nos vamos haciendo más frágiles, y con la fragilidad llega la dependencia. La soledad no solo va de servicios sociales, va de todos, de alimentación, de deporte, de amistad... es transversal. Es necesario trabajar en red”. 

Por su parte, el delegado del Área de Gobierno de Familias, Igualdad y Bienestar Social del Ayuntamiento de Madrid, José Aniorte, insistió también en la importancia de esas redes como “clave para combatir la soledad no deseada”. En este punto, explicó que el Ayuntamiento de Madrid ha diseñado y puesto en marcha un ambicioso plan donde el ámbito social y sanitario trabajan de manera transversal para combatir, detectar y abordar posibles casos de soledad.

Verónica de Pascual, de Fundación La Caixa, expresó, en la línea de este esfuerzo y compromiso común liderado por Asispa, que “es fundamental trabajar sumando esfuerzos y creando complicidades entre todos los agentes implicados”.

La tendencia actual al individualismo o el hecho de relegar las relaciones con el resto de la comunidad a un último lugar son algunas de las circunstancias que pueden conducir a este aislamiento. “Vivir de espaldas a la comunidad acaba siendo perjudicial. Eso lo saben bien muchas personas que ya sufren la soledad no deseada”, manifiestan desde Asispa.

El encuentro incluyó la mesa redonda: ‘Soledades: Una cartografía para nuestro tiempo’, moderada por la especialista en vejez y envejecimiento Irene Lebrusán y que contó con la presencia de Melania Moscoso, antropóloga, pedagoga y coautora, junto a Txetxu Ausín, del libro ‘que daba nombre a la mesa. Completaban la mesa: Josefa Ros Velasco, investigadora postdoctoral del Programa Marie Sklodowska-Curie Actions de Horizonte 2020, y Juanma García-González, profesor de Sociología de la Universidad Pablo Olavide.
Lebrusán subrayó “el carácter universal del alcance y de los perniciosos efectos que la soledad no deseada tiene en las personas que la sufren: La soledad nos iguala, da igual qué edad o dinero tengamos; nos puede afectar en cualquier momento de nuestra vida”. García-González señalaba, en este sentido, que “la soledad es una disonancia, una asimetría entre la relaciones que uno quiere y las que le gustaría tener”.

Mientras que Moscoso advirtió de este fenómeno que es multifactorial. Además, añadió, “se trata de un problema que se agrava cuando hablamos de personas discapacitadas que se encuentran en muchísimas ocasiones con una soledad forzada. Tenemos que relacionarnos con ciertas personas que no podemos elegir”.

La investigadora Josefa Ros, que estudia los efectos del aburrimiento desde un punto de vista multidisciplinar en el campo de la Psicogerontología y la Geriatría, explicó que “en las residencias se pierde no solo autonomía, sino también identidad. Las personas usuarias necesitan relaciones significativas ya que su nueva casa está llena de gente desconocida. Es necesaria una atención centrada en la persona que tome como referencia la singularidad, individualismo y derecho a la diferencia de cada persona. Un objetivo enfocado hacia el respeto de la identidad de cada persona y su capacidad de decisión”, dijo la experta.

UNA MIRADA AL FUTURO
Arturo Gívica, subdirector general de Asispa, fue el encargado de dar paso la mesa enfocada a las propuestas de presente y futuro en nuestro entorno más cercano. Señaló que, según el estudio del Observatorio de Soledad No Deseada, 4.849.900 personas viven solas en España de las cuales el 43% tiene más de 65 años y el 70% son mujeres. El 90% de las personas encuestadas por el observatorio consideran que la soledad es un problema grave que hay que abordar de manera global, con un trabajo conjunto y prioritario entre Administraciones, instituciones, organizaciones y ciudadanía.

Juan José García Ferrer, director general de Atención al Mayor y a la Dependencia de la Comunidad de Madrid, hizo hincapié en que el tema de la soledad “es cultural y debe ser abordado conjuntamente y con un trabajo coordinado entre todos los actores implicados”. Asimismo, anunció la creación de una sede física en la Comunidad de a la que puedan acudir todas las entidades sociales, toda la sociedad civil, todas las entidades locales y cuyo objetivo es proporcionar ayuda, colaborar e intercambiar información, recursos, buenas prácticas, formación y calendarios con actividades locales para generar verdaderas redes comunitarias y vecinales que ayuden a paliar la soledad no deseada. Teleasistencia, Ayuda a Domicilio y otros servicios a la dependencia, amplificados y potenciados por las nuevas prestaciones y desarrollos tecnológicos se convierten en aliados imprescindibles para detectar y paliar situaciones de soledad no deseada en nuestros hogares”, señaló el director general de Atención al Mayor y a la Dependencia de la Comunidad de Madrid.

Lucrecia Adeva, directora general de Mayores del Área de Gobierno de Familias, Igualdad y Bienestar Social del ayuntamiento, habló de Madrid como “ciudad comprometida en la lucha contra la soledad no deseada, declaración institucional consensuada y aprobada por todos los grupos políticos del consistorio y que ha desarrollado toda una estrategia conjunta que engloba a toda la ciudad sin diferencia de edad para paliar la soledad no deseada con la transversalidad como herramienta metodológica fundamental”.

La jornada concluyó con las palabras de agradecimiento de Arturo Gívica y Elena Sampedro, subdirector y directora general de Asispa respectivamente, que lanzaron un mensaje de esperanza al subrayar que la situación está empezando a cambiar. “Tres años atrás, Asispa organizó la primera jornada sobre #SoledadCero, comenzamos a difundir y a sensibilizar sobre este gran reto que nos encontramos como ciudadanos del siglo XXI. Y hoy, podemos ver que ya se están materializando acciones muy concretas para minimizar la soledad no deseada desde Administraciones públicas, entidades, universidades, organizaciones, redes vecinales… Nos quedamos con la idea de que el cambio es posible, de que las cosas van a mejor y que con el esfuerzo de todas las personas implicadas estamos tejiendo una red que nos sujetará como colectivo y como individuos”.



EL ESCOLLO DE LA DISCRIMINACIÓN POR EDAD
#StopEdadismo es un movimiento internacional liderado por Asispa que pretende plantarle cara a la discriminación por edad, un fenómeno que afecta a todas las personas mayores, pero especialmente a las mujeres. La cantante y actriz Charo Reina ha sido escogida como embajadora de esta iniciativa y no faltó a la jornada pues esta discriminación por motivos de edad, muchas veces, tiene consecuencias perjudiciales como el aislamiento de las personas que no se sienten útiles para su entorno y el edadismo les aboca a la soledad.

Reina centró su intervención en el reto global de abordar este fenómeno, pero desde la experiencia práctica de quienes tratan día a día con personas que, quizás por su situación vital, tienen más riesgo que otras de padecer soledad no deseada. Así, dio paso a una mesa compuesta por profesionales que se enfrentan de primera mano a este problema. Es el caso de Soledad Palos, directora del Área de Ayuda a Domicilio de Asispa, quien mantiene que “es probable que, aunque todas las personas hayamos experimentado en algún el sentimiento de soledad, el verdadero problema surge cuando ese sentimiento es reiterado y sostenido en el tiempo: cuando la soledad es sobrevenida, con pérdidas de seres queridos o pérdidas de roles sociales. Un nefasto aislamiento social que unido a la soledad es un riesgo para la salud tanto física psíquica como emocional que agrava los cuadros de enfermedades crónicas, estados depresivos o salud en general”, advirtió.


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