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Teresa Martínez - Psicóloga experta en Gerontología Social

'Ser cuidados sin perder el control de la vida es el principal reto de los servicios sociosanitarios'

Teresa Martínez desgrana en esta entrevista en qué consiste el modelo de atención centrado en la persona, del que ha elaborado un libro a petición del Gobierno vasco y la Fundación Matia

Redacción EM 22-09-2011

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Pregunta.- El Gobierno vasco acaba de publicar la guía “La atención gerontológica centrada en la persona”, de la que usted es autora. ¿En qué consiste el modelo de atención y cuidados que plantea en la misma?

Respuesta.- Es un modelo de atención que otorga un papel central a las personas mayores, siendo ellas las principales protagonistas en lo relacionado con sus cuidados y su vida cotidiana. El centro de la atención, y por tanto de la organización y de los procesos asistenciales, es la persona desde el reconocimiento de su dignidad como ser humano y el apoyo a su proyecto de vida. En la guía se desarrollan cinco asuntos importantes para trasladar este modelo a los servicios gerontológicos: la atención personalizada desde la autodeterminación, la intimidad y confidencialidad, los entornos significativos, el papel de las familias y los roles profesionales, y la organización.
Esta  guía nace de la colaboración de Fundación Matia con el Departamento de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno del País Vasco. Fundación Matia me encargó la elaboración de esta guía para contar con una herramienta de apoyo para los profesionales del ámbito gerontológico, ya que enunciar los postulados del modelo es fácil, pero llevarlo a la práctica entraña dificultades. Hemos intentando que resultara sencilla, didáctica y, especialmente, que sirviera para ser aplicada de forma flexible  en cada realidad (residencias, centros de día y en la atención domiciliaria).

P.- ¿Cree que gracias a la publicación de este libro los agentes implicados en el cuidado sociosanitario prestarán más atención a este modelo? Es decir, ¿el poner negro sobre papel las claves de una intervención centrada en la persona contribuirá a que los responsables del sector sociosanitario adapten su sistema organizativo a este modelo?

R.- Los principios que definen la atención centrada en la persona son comúnmente   enunciados desde los recursos gerontológicos. Sin embargo, la concreción de ellos en el día a día de los servicios y centros, muchas veces sujetos a numerosas normas organizativas, a condiciones laborales y rutinas asistenciales, queda pendiente o se tropieza con importantes dificultades. Esta guía pretende ofrecer un marco conceptual del modelo pero también estrategias y pautas de intervención para  que resulte más fácil su  trasladado a los contextos reales de cuidados.

P.- ¿Por qué cree que el sector residencial no ha sabido, en general, adaptarse todavía a este tipo de modelos de atención, en los que la voluntad y las necesidades del usuario priman por encima de las normas organizativas o de gestión?

R.- En primer lugar, creo que es justo reconocer que hay centros y equipos que vienen apostando desde hace años por enfoques de calidad de vida en la atención a las persona mayores. No obstante, en España todavía hoy predomina, fundamentalmente en el ámbito residencial, un modelo sociosanitario con un importante sesgo institucional. No resulta fácil armonizar las exigencias de la organización con una auténtica atención personalizada, especialmente en los centros de gran tamaño. La mayoría de los profesionales están de acuerdo con la visión de la protección de los derechos y la atención centrada en la persona, con esta forma de hacer las cosas, pero a veces les resulta muy complejo, incluso frustrante, por cómo se concibe y organiza la atención. Por ello, es imprescindible la reflexión y el chequeo sobre cómo las intervenciones se ajustan a los derechos y preferencias de las personas. También es preciso avanzar en estrategias de intervención y sistemas organizativos más flexibles que permitan atender de otra forma, huyendo de la uniformidad y respetando cómo las personas queremos ser atendidas. 

P.- El modelo de atención centrada en la persona plantea, como uno de sus ejes esenciales, el respeto a las preferencias del individuo, pero ¿qué ocurre con las personas con un deterioro cognitivo importante?

R.- Una gran parte de las personas que son atendidas en centros de día y residencias tienen deterioro cognitivo o demencias. Creo importante destacar dos ideas. La primera es que la competencia en la toma de decisiones no es una capacidad única y estable, que se tiene o no se tiene, sino que ésta depende de la tarea y de la situación. Por ejemplo, hay personas con demencia que no tienen capacidad para gobernar su patrimonio o tomar decisiones sobre sus cuidados vitales pero sí pueden expresarse y decidir sobre cuestiones cotidianas sencillas (dónde pasar la tarde, qué comer, qué ropa ponerse, quién le asea) si se les escucha y si la forma de elegir se simplifica.
La segunda idea es la de la autodeterminación indirecta como ejercicio de la misma. En los casos de personas con grave afectación, la autodeterminación puede llevarse a cabo a través de otras personas (familia, profesionales). Eso sí, teniendo en cuenta la biografía de la persona, su estilo de vida y  la observación de sus preferencias y de la expresión de su bienestar/malestar en el día a día. La persona entonces sigue ejerciendo un control sobre su vida pero de forma indirecta, mediante representantes, que asumen este papel “delegado”.

P.- ¿Considera que las administraciones españolas han puesto todos los recursos disponibles para que sus ciudadanos gocen de un envejecimiento digno?

R.- El esfuerzo de algunas administraciones ha sido progresivo y significativo. Gracias a ello, en cuestiones como las condiciones materiales y organizativas de los centros en los últimos años se ha producido una clara mejora. También en las prácticas profesionales del sector. Pero hoy día no podemos conformarnos con el mero crecimiento de los recursos sino que es preciso avanzar en aspectos nucleares de la calidad de la atención como la mejora de la calidad de vida de las personas, su bienestar subjetivo y la garantía de derechos.

P.- Por su experiencia, ¿sobre qué factores cree que se debe incidir para avanzar en la consecución de una buena calidad de vida en la vejez?

R.- La calidad de vida es un término que incluye múltiples dimensiones: unas pueden ser más fácilmente objetivadas (salud, nivel funcional, vivienda, seguridad física y económica, relaciones sociales, etcétera) y otras son de índole más subjetiva. Contemplar todas ellas es algo imprescindible. Pero por señalar algunas cuestiones en las que creo que hay poner más énfasis señalaría: la prevención de las situaciones de dependencia, la participación inclusiva de los mayores en su comunidad, y de nuevo insistir en la protección de la dignidad de las personas, como seres singulares y poseedores de un proyecto de vida propio, en todo lo relacionado con la dispensación de cuidados.


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