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Javier Jiménez / Director general de la Fundación DomusVi

“Las empresas de nuestro sector debemos dedicarnos, por encima de todo, a cuidar bien”

Entre otras cuestiones, Jiménez destaca que, desde la compañía, "intentamos transmitir a todos los empleados cuáles deben ser los elementos básicos a la hora de desarrollar esos cuidados bajo el paraguas de la ética, respetando la dignidad de la persona, su integridad, su autonomía y su vulnerabilidad"

M.S.Massó / EM 09-11-2018

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Pregunta.- La Fundación DomusVi se presenta como el alma social de la compañía. ¿Cuál es el compromiso de la fundación?

Respuesta.- En primer lugar, la fundación representa las emociones de la empresa y la expresión de su Responsabilidad Corporativa. La fundación es como una ventana a través de la cual la compañía transmite a toda la sociedad su misión, que es cuidar a las personas y mejorar la calidad de vida, especialmente de las personas dependientes o aquellas con alguna discapacidad. La fundación, por tanto, ayuda al cumplimiento de esa misión. Las áreas de trabajo de la fundación son acción social, divulgación del conocimiento, formación y el impulso y liderazgo del Comité de Ética Asistencial del grupo.

P.- Al respecto de estas áreas, ¿diría que son simultáneas o alguna de ellas es el punto de partida o germen del resto?

R.- El germen fue, sobre todo, la gestión, creación y divulgación del conocimiento relacionado con nuestro sector. La Fundación DomusVi tiene 20 años de vida y casi fue coetánea a la creación del grupo original. La misión en aquel momento se planteó para divulgar lo que estaba ocurriendo en el mundo de las personas mayores y colaborar en la mejora de la calidad de vida de este colectivo a través de estudios, proyectos, creación de grupos de trabajo, etcétera. Todo ello, eso sí, manteniendo la ética como eje vertebrador.

P.- Hemos hablado de los ejes de actuación pero, ¿qué otras acciones o programas ponen en marcha?

R.- Si hablamos de líneas externas, impulsamos todo tipo de proyectos en los que trabajamos, sobre todo, de la mano de las universidades e institutos de investigación. Un ejemplo es el proyecto que vamos a empezar con la Universidad CEU San Pablo que estudia el buen trato a los mayores en los centros residenciales. Otro ejemplo es un proyecto que desarrollamos en Sevilla, con la Fundación Pasqual Maragall, centrado en grupos terapéuticos para cuidadores de personas con Alzheimer. Hoy en día es necesario trabajar en red para poner en marcha proyectos que de otra manera no podrían realizarse. Además, nos sentimos muy orgullosos de aquellos proyectos de acción social, encaminados al impulso de la solidaridad. En este sentido, realizamos diversas campañas que involucran a usuarios, familiares y trabajadores, como es el caso de ‘Km para recordar’. Por tercer año consecutivo, animamos a que la gente camine o corra, y que esos kilómetros se transformen en una donación a un instituto de investigación del Alzheimer. Asimismo, en esta línea destaco la convocatoria de nuestros Premios DomusVi. Estos galardones pretenden sensibilizar a toda la sociedad de que el ámbito de las personas mayores, personas dependientes y personas con discapacidad requiere, ante todo, conocimiento y respeto en el trato. En los premios –cuya gala de entrega de esta tercera edición se celebrará el 20 de este mes– distinguimos iniciativas intergeneracionales impulsadas desde la escuela o iniciativas de innovación en el sector sociosanitario, entre otras categorías. Este año hemos recibido muchísimas candidaturas a los premios y eso es muy significativo porque se traduce en que la sociedad ve estos galardones como algo importante. Y eso nos llena de orgullo.

P.- Como ha declarado en numerosas ocasiones, para atender bien es necesario, primero, que los cuidadores aprendan a cuidarse a ellos mismos. ¿Cuál es la apuesta de la fundación en materia de formación?

R.- La formación de los trabajadores en la compañía forma parte del Departamento de Recursos Humanos, pero es importante destacar que desde la fundación desarrollamos una iniciativa muy especial que es la Universidad Corporativa. De acuerdo a un convenio que firmamos con la Universidad de Barcelona, con este proyecto podemos formar a nuestros profesionales y que obtengan una titulación oficial. El primer objetivo para el que se creó esta Universidad Corporativa fue la formación de los directores de los centros a través de un postgrado. En segundo lugar, hemos llevado a auxiliares de centros de toda España a que se formen en Barcelona y obtengan un diploma de asistencia o reconocimiento. Estos auxiliares se han formado a través del módulo ‘Cuidar y cuidarse’. Creemos que, al margen de esa formación técnica asistencial, es definitivo que adquieran conocimientos sobre las personas que están cuidando, es decir, que sepan que son personas vulnerables y que deben ser tratadas con respeto, admiración y afecto.

P.- En este sentido, ¿qué aspectos deben integra las buenas prácticas en la atención y cuidado a las personas mayores?

R.- Nosotros contamos con una publicación a disposición de todos los centros y profesionales que abarca los principios básicos de la ética del cuidar. Básicamente, con ello intentamos transmitir a todos los empleados cuáles deben ser los elementos básicos a la hora de desarrollar esos cuidados bajo el paraguas de la ética, es decir, respetando la dignidad de la persona cuidada, su integridad, su autonomía y su vulnerabilidad. Hace unos años, desde la fundación realizamos un estudio en el que pedimos a los mayores que nos dijesen cómo querían ser cuidados. Fue muy interesante porque nos transmitieron que, ante todo, deseaban ser cuidados con afecto, respeto, amabilidad, alegría y paciencia. Estas son las que nosotros denominamos virtudes del cuidador, y eso es lo que intentamos transmitir en las formaciones de nuestros trabajadores. Además, en cuanto a las terapias o técnicas, en todos los centros aplicamos los mismos protocolos y programas. No solo en lo relativo a la asistencia, sino también, por ejemplo, en lo que atañe a la nutrición. Le damos una importancia fundamental a la alimentación de nuestros residentes.

P.- La protección jurídica de los mayores es una de las áreas que centran algunas de sus jornadas. ¿Cuáles son las cuestiones que son más urgentes resolver en este sentido para garantizar el respeto a los derechos?

R.- Esta jornada es una colaboración con la Fundación Aequitas que estamos llevando a muchas ciudades de España. Insisto, de nuevo, en esa importancia de trabajar en red para poder llegar a donde queremos. Las empresas de nuestro sector debemos dedicarnos, por encima de todo, a cuidar bien. En ese respeto al usuario es importante hablar de la protección jurídica como una función elemental del Estado. Es cierto que la legislación, poco a poco, va avanzando y es garantista y proteccionista en este sentido, que es lo que se merecen las personas mayores. Me gustaría destacar la importancia de que se estén empezando a buscar alternativas que no impliquen un proceso irreversible y tan largo como es el de la incapacitación de la persona mayor. El objetivo final es que la legislación proteja a los mayores y que no siempre se recurra a figuras legales que, aunque en ocasiones sean instadas por las familias, no tienen por qué ser las más correctas. Nosotros ponemos en conocimiento de la Fiscalía todas aquellas cuestiones en las que veamos que se infringen los derechos de las personas mayores.

P.- La defensa de la sintonía entre la iniciativa privada y las administraciones públicas es una constante desde hace años para DomusVi. ¿Cree que ambos sectores se complementan para satisfacer las necesidades de los mayores?

R.- En mi opinión, la colaboración público-privada es inevitable y, además, es muy necesaria. Es imposible que la Administración pública llegue a todo. Necesitaríamos infinidad de recursos, de ahí que la colaboración entre ambas partes, en todos los sectores, no solo en el nuestro, sea tan necesaria. Lo importante no es que sea una entidad privada o pública la que preste el servicio, sino que este se preste bien y, para ello, la Administración pública tiene herramientas fundamentales, como la inspección. Hay entidades muy profesionales, que hacen las cosas muy bien, y otras que hacen las cosas muy mal. Siempre y cuando la colaboración se haga desde un punto de vista de transparencia, ética y profesionalidad, no solo es inevitable que se continúe, sino que la Administración la valora muchísimo. Así nos sentimos en DomusVi.



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