Teléfono: 986 438 020 Última actualización:  16:56:39Jueves, 15 de Noviembre de 2018
Atrás

Mujeres mayores, las grandes heroínas del rural gallego

I. Domato 13-02-2018

COMPARTIR
La sociedad actual está cambiando, o por lo menos una parte de la misma lo está intentado. Sacudirse la etiqueta de “patriarcal” se encuentra entre sus prioridades, aunque esto no sea precisamente algo sencillo. En este contexto, de un modo intencionado o no, surgen iniciativas que ponen en valor el papel de la mujer en la sociedad, sin olvidar, por supuesto, que la meta es la igualdad. Si al hecho de ser mujer se le añade el ser mayor, se posee el “combo” perfecto para ser colectivo en riesgo de exclusión social. En cambio, hay quien encuentra en esta combinación la clave de su inspiración para la creación artística. 

Es el caso de Yoseba MP, un artista gallego que encontró en las mujeres del rural a sus musas. Todo comenzó cuando el artista se encontraba en un bar pintando. Fue entonces cuando uno de los organizadores del festival DesOrdes Creativas se interesó por su trabajo y le invitó a unirse a su iniciativa. Este festival de arte urbano, que se celebra en Ordes (A Coruña), reúne cada edición a artistas, tanto nacionales como internacionales, para que utilicen como su lienzo viejos espacios urbanos en desuso. Como resultado surge un museo al aire libre. Se trata, como indican desde la organización, de “una eficaz herramienta de regeneración urbana y diálogo social”. La propuesta se ajustaba a los intereses de Yoseba MP, que ya llevaba un tiempo pintando la serie “Fenómenos do rural”, aunque en formato cuadro. “Pensé que por temática podría encajar perfecto en mural”, cuenta el artista.

SU MUSAS 
Las protagonistas de sus obras son las mujeres mayores de Galicia. El interés por este colectivo reside en que, según él, son las grandes heroínas de la sociedad gallega. “Señoras con poderes las hay en todo el mundo, pero creo que el rural gallego es un sitio atípico en relación a otras comunidades. El minifundio y la economía de subsistencia son algunas de las causas”, afirma.

En este sentido explica: “En la Galicia rural las casas definen los bordes de las carreteras. Se adosan a los arcenes comunicando unos pueblos con otros y cada casa tiene su huerta. Se cultiva durante todo el año, un trabajo de atención constante que entra normalmente en el pack de las labores del hogar, y como tal, la jubilación no existe. Para la mayoría de estas señoras el trabajo en la huerta es para toda la vida, lo que las hace fuertes y resistentes a los años”. 

Él se propuso como objetivo reflejar en su arte esta fortaleza inmune al paso del tiempo. Y es que, como dice, en el rural gallego “no es sorprendente ver a una octogenaria podando un frutal o llevando leña en carretilla por el arcén de la carreta. No es nada extraordinario, muchas lo hacen”. 

Así fue como ellas se convirtieron en sus musas. De hecho, cada una de las protagonistas de sus murales son mujeres reales. “La mayoría son las abuelas de mis amigos, pero ahora que estoy haciendo más murales que cuadros, procuro que la modelo sea del sitio de donde pinto”. Y es que sus obras se encuentran salpicadas ya por numerosos municipios gallegos. Muxía, Carballo o Cambre son algunos de estos enclaves que cuentan con el privilegio de poseer un homenaje a sus heroínas locales. Yoseba MP asegura que, aunque ellas “se llevan un susto” al verse por primera vez, debido principalmente al realismo de los murales, “para ellas es un orgullo”. 

Es el caso, por ejemplo, de Claudina, protagonista de “A ninja Claudina e raspa dourada”. Junto a los bravos mares de la Costa da Morte, concretamente junto a la lonja de Muxía, se encuentra esta obra que es todo un canto a la complicada labor de los percebeiros y percebeiras. “Claudina fue al percebe desde los 15 hasta los 65 años y más de una vez casi se la lleva el mar”, comenta. Un oficio que había heredado de su madre. En el mural Claudina es representada varias veces, conformando una secuencia en la que, como si fuera una auténtica ninja, salta de roca en roca raspa en mano. La raspa es una herramienta que se suele emplear para extraer el percebe de las rocas. El artista cuenta que en una ocasión un excompañero de la percebeira le gritó a lo lejos, “Claudina puxéronche unha raspa de ouro” –Claudina, te pusieron una raspa de oro–, a lo que ella contestó “de ouro era, que moitos cartos me deu” –de oro era, que mucho dinero me dio–. 

“Carmen da depuradora, Lady Falcón” –Carmen de la depuradora, Lady Falcón– es otra de las mujeres retratadas. “Ella es la más mayor de todas las que pinté hasta el momento, 95 años de buen humor”, afirma. “El marido trabajaba en la casa de la depuradora de agua que daba servicio a las viviendas de los trabajadores de fábrica de As Pontes de García Rodríguez, antes de la llegada de Endesa al pueblo. Con la jubilación del marido se tuvieron que mudar de casa y se compraron un piso enfrente de la depuradora. Carmen lleva más de 20 años de viuda viviendo sola y de forma autosuficiente”, explica. El artista asegura que ella “es muy habladora” y que él mismo se autoinvitó a comer a su casa cuando terminó el mural: “No me dejó levantarme de la mesa. Todo lo hacía ella, despacio pero con ritmo. Me limité a escuchar la historia de su vida comiendo su tortilla. Mucho trabajo y mucha pobreza hasta que llegó el trabajo de la depuradora”. “Como homenaje al nombre por el que todo el pueblo la conoce ‘Carmen da depuradora’, la subí a un depósito de agua. Muchas casas gallegas son coronadas con estas bolas bicolor. Subida encima, con sus prismáticos, ‘Lady Falcón’ busca llenar su cesto de amanitas muscarias”, apunta. “As Pontes es tierra de setas, por eso esta mezcla de conceptos”, comenta Yoseba. 

UN HOMENAJE A LA MUJER RURAL
Estas obras “son un homenaje a una realidad vigente. Un homenaje desde el cariño, el humor y la ciencia ficción”, dice Yoseba MP. De hecho, sus referentes culturales son dibujos animados y películas como Dragon Ball o Star Wars. Aunque, según indica, la N-550, es decir, la carretera que cruza Galicia de norte a sur, es su gran inspiración. “Desde el coche veo lo que van a ser mis cuadros y mis murales. Casi todas las ideas se me ocurren conduciendo”, declara. 

“A greleira de 50 pés” –la vendedora de grelos de 50 pies– es buen ejemplo de ello. Como explica, poco antes de llegar a Ordes por carretera, existe un tramo al que se denomina “la ruta del grelo”. Allí, junto a la vía, las mujeres venden sus grelos en pequeños puestos. Lola, la protagonista del mural indicado, emerge así como representante del colectivo. Ella, que es la abuela de una amiga del artista, fue retratada a escala gigante con manojos de grelos en sus manos. “Hice la versión gallega de ‘El ataque de la mujer de 50 pies’, una película de serie B de los 50”, asegura. Y es que, como dice, “los grelos de Ordes son mucho más potentes que la espinacas de Popeye”.

Otro prototipo de ese carácter de heroínas rurales es “Balbina, a muller macroondas” –Balbina, la mujer macroondas–. Conocida en el municipio de Cambre como “A Carabela” pero rebautizada como “A Balbina” en Fontiñas (Santiago de Compostela), que es donde se encuentra la obra, representa a una mujer mayor asando un pollo en el aire gracias a las ondas que emiten sus ojos.  Concretamente, se ubica en la pared de un centro escolar, lo que dio lugar a diversas actividades en las que los niños tuvieron que reflexionar sobre la misma. En este sentido, recuerda: “Lo que más me gustó fue un trabajo que consistía en explicar los poderes de sus abuelas. Despertar esa fascinación de los más pequeños por sus abuelas estaba totalmente fuera de la circunferencia que trazaba mi obra”. 

“Fina de Carballo, A muller Nitromón” –Fina de Carballo, La mujer Nitromón– es otro ejemplo de su homenaje a la mujer rural. Elisa, la modelo, que es abuela de otro amigo del artista, fue retratada portando una gran patata como si fuese un menhir de Obélix –uno de los protagonistas de los cómics Astérix el Galo–. La presencia del tubérculo se debe a que Carballo (A Coruña) es tierra de cultivo de patatas, hasta el punto que tiene una variedad autóctona, la Fina de Carballo. “Fuimos un domingo hasta Arzúa (A Coruña) a una comida familiar para sacar las fotos. Esa familia se dedicaba a la leche y todavía conservan las cortes de las vacas. Me hablaron de las tasas de la leche, de la Unión Europea y de los requisitos que había que cumplir y que hicieron que mucha gente que vivía del ordeño se quedara sin nada. Con Elisa me hubiese gustado hacer otra cosa pero la fecha se acercaba y necesitaba a mi ‘Obelisa’”, cuenta. “También hablamos de la huerta y ella dijo: ‘En Galicia no crecían bien las cosas hasta que llegó el químico’. ¿Qué será el químico?, pensé. Fue muy concreta al hablar de las mezclas de químicos para los diferentes cultivos. De esa charla me quedé con la palabra ‘Nitromón’. El resultado es un juego entre Obelix y una mujer con Nitromón en el cuerpo que hace que sus patatas sean de tamaño de menhires”.

UN PROYECTO CON FUTURO
Estos murales, que tienen detrás entre siete y diez días de ejecución, en función del tamaño y dificultad del boceto, seguirán multiplicándose hasta, como declara Yoseba MP, “se me termine la emoción”. “Mi anterior serie pictórica duró más de diez años. Pensé que siempre iba a pintar lo mismo, hasta que un día me aburrió. Con esta llevo poco más de cuatro años, seguro que tengo para rato”, afirma. 

Tanto es así que actualmente está preparando un documental sobre este proceso creativo. “Aprovechando que muestro el proceso de ejecución de los murales, voy enseñando de lo que están rodeados. El documental, que aún está tomando forma, está compuesto por testimonios de las modelos, imágenes de señoras trabajando en sus huertas pegadas al muro que estoy pintando, anuncios y noticias de la Televisión de Galicia, etcétera. Tiro de todo archivo visual que me sirva para contextualizar el concepto de ‘Fenómenos do rural’, señoras del rural gallego con superpoderes”, comenta. En este sentido, bromea: “Si leísteis toda la entrevista, buscad en YouTube ‘Spiderman gallega’. Así vais a entenderlo todo mucho mejor”. Se refiere a una mujer de Santa Uxía de Ribeira que fue grabada limpiando las ventanas de su piso desde el exterior del mismo, es decir, sin ningún tipo de sujeción que salvara su vida en caso de caída. 

Y es que, como concluye, “las mujeres del rural gallego pueden cocinar pollos con los ojos porque los crían y los despluman. Muchas nacieron compartiendo el calor del ganado, muchas sudaron tanto como la leche que extrajeron, saltaron entre rocas escapando de las olas que arrastran a la muerte, plantaron para comer y vender. Muchas son las que emigraron para volver a construir sus casas y criaron hijos, nietos y un ciento de animales. Parieron Galicia, y en la vejez siguen haciendo lo que siempre hicieron: trabajar. Es una generación que probó la dureza de la vida y seguramente no se repita otra igual”. 


Tlfno: 986 438 020 | contacto | aviso legal