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Rogelio Ruiz / Equipo Bloque de Arquitectos

'Después de décadas con un modelo casi único de vivienda, es complicado que un político tenga la seguridad suficiente para apoyar claramente algo como el cohousing'

El arquitecto detalla cómo se llevó a cabo el proyecto del edificio Trabensol, uno de los ejemplos más exitosos de cohousing en España

M.S. Massó / EM 08-03-2016

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Pregunta.- ¿Cuáles son las características de la comunidad que ofrecen a los residentes desde eCohousing Equipo Bloque Arquitectos? ¿Cómo surge la puesta en marcha de esta iniciativa?

Respuesta.- Si hablamos de cohousing o vivienda colaborativa, nosotros creemos en la capacidad de las personas para organizarse y lo que ofrecemos es nuestra capacidad y experiencia profesional y humana para acompañarles desde las etapas iniciales del proyecto en la definición progresiva del lugar en el que van a vivir. Es el camino que seguimos desde los inicios de nuestra carrera y que vimos realizado en nuestro trabajo con la Cooperativa Trabensol en su Centro Social de Convivencia para Mayores. En 2007 empezamos nuestra colaboración con Trabensol y simultáneamente en el plazo de dos años tuvimos la oportunidad de realizar los proyectos y las obras de dos centros de día para mayores. En los tres casos experimentamos claramente, desde el contacto directo con los futuros usuarios, que la clave eran los espacios comunes y las relaciones y vivencias que surgen en torno a ellos. En 2013, casi al final de la obra de Trabensol, vimos que esta era una respuesta buena a un problema social cierto y donde mejor se materializaba nuestra idea de profesión y de sociedad, por lo que decidimos poner en marcha eCOHOUSING como iniciativa de Equipo Bloque Arquitectos para la difusión y desarrollo del cohousing – vivienda colaborativa en España. Me gustaría destacar que fue en este momento cuando “descubrimos” que existía el cohousing. Ni nosotros ni los miembros de la Cooperativa Trabensol lo conocíamos durante el desarrollo del proyecto. El proyecto social y el proyecto arquitectónico surgieron, después de infinidad de trabajo conjunto, como respuesta natural a las cuestiones que todos nos planteábamos sobre una forma de vida basada en la colaboración. Hoy se considera como un referente del cohousing de mayores en España, pero insisto en que no fue la aplicación de un modelo, sino la respuesta específica a las necesidades y deseos de un colectivo autogestionado de personas mayores concreto que buscaba una solución satisfactoria para la última etapa de su vida. Esto no significa que no valoremos la existencia de modelos. Son muy útiles para resolver algunas cuestiones de los proyectos, pero pensamos que no lo son tanto cuando se trata de construir formas de vida para colectivos de personas, que en nuestra opinión son únicos y merecen el tiempo y el trabajo necesarios para alcanzar una respuesta perfectamente adecuada a sus ideas, características e intereses. Por decirlo de otra manera, aunque nos apoyamos en la experiencia con Trabensol, por muy exitosa que sea no buscamos repetirla con otros grupos, sino encontrar la respuesta propia para cada uno de ellos.

P.- ¿Qué respuesta está teniendo hasta ahora, es decir, qué resultados está teniendo este tipo de convivencia?

R.- En Trabensol están encantados, satisfechos y creo que orgullosos de lo que han conseguido. Como seguimos en contacto frecuente con ellos, nos van contando. Han desarrollado diversos mecanismos, como la figura del mediador, para solucionar los conflictos que van apareciendo. Pienso que les funciona, se encaminan ya hacia su tercer aniversario. También hay que destacar la intensa actividad de la Cooperativa en algo fundamental como es la integración en el pueblo donde están, Torremocha del Jarama. Esta actividad es muy emocionante ver que es bidireccional, de los cooperativistas hacia el pueblo y de los habitantes del pueblo hacia el Centro de Convivencia. Aunque hay un fin de las obras y una fecha de inauguración, en realidad los proyectos vivos como este nunca se acaban, siempre hay que hacer crecer la cohesión del colectivo y dar respuesta a las situaciones nuevas que surgen. También es muy interesante el planteamiento a futuro que tienen, por ejemplo con la lista de espera y el papel activo del socio expectante.

P.- ¿Qué beneficios considera que reporta a los mayores la posibilidad de residir en una convivencia como esta en la que se combina vida privada y vida común?

R.- Considero que no hay mejor envejecimiento activo que tener una actividad real en compañía de personas con intereses comunes unidas por lazos de afecto, cuyo resultado redunda en el bienestar propio y en el del colectivo. El apoyo mutuo, ofrecer tus capacidades a otros y la posibilidad de desarrollar las actividades y aficiones propias acompañado de amigos tiene un valor inmenso. Eso es lo que ocurre en los proyectos colaborativos y a mi juicio esto es posible porque esa combinación de vida privada y común está pensada, madurada y realizada entre todos, tanto en el aspecto de las relaciones personales como en la definición de los espacios saludables interiores y exteriores donde se desarrollan. Quizá el aspecto más importante y más bonito de nuestro trabajo con los cooperativistas de Trabensol fue encontrar junto a ellos la forma de construir la idea que tenían sobre cómo querían relacionarse, basándonos en la importancia de los espacios comunes. Lo llamamos los grados de convivencia-intimidad. Las viviendas convencionales se organizan con una secuencia muy simple calle / portal-ascensor / casa, o aún más pobre, coche / ascensor / casa. Los grados de convivencia-intimidad consisten en crear, tanto en los espacios interiores como en los exteriores, una secuencia progresiva con múltiples pasos entre la máxima privacidad del apartamento y la terraza y la máxima apertura de los espacios de acceso a la parcela y al edificio, de manera que sea posible encontrarse o no con más o menos gente según uno lo desee y poniendo en el centro espacial y conceptual del proyecto los espacios comunes.

P.- Es decir, ¿qué obstáculos existen y qué vías considera que podrían ayudar a la implantación de este modelo en nuestro país?

R.- Creo que a pesar de la comprensible urgencia que podamos tener en llevar a cabo estos proyectos, para comprender hay que ponerse en el lugar del otro. Después de décadas con un modelo casi único de vivienda, de asistencia o de energía, que aunque hoy consideremos obsoleto tiene un peso económico y una influencia brutal, es complicado que un político tenga la seguridad suficiente para apoyar claramente algo como el cohousing. El cohousing supone personas con un nivel cívico y de autogobierno muy alto, conscientes de las ventajas de la colaboración, que además no renuncian a los actuales servicios públicos (salud, prestaciones, etc), lo que implica que si se generalizasen estos proyectos, algunos sectores del mundo inmobiliario y de los servicios perderían gran parte de sus actuales beneficios. Si lo miramos desde otro punto de vista y a una escala más pequeña, estoy seguro de que muchos alcaldes darían palmas si uno de estos proyectos fuera a su municipio: revitalización, nuevos contribuyentes, posibilidad de ampliar o conseguir nuevos servicios… Respecto a los problemas o dificultades en si que tienen los grupos que desarrollan un proyecto de cohousing, destacaría tres: - Entrar en contacto con personas afines interesadas: esto es especialmente relevante para las personas que no encuentran grupos en desarrollo en su entorno próximo y también para los grupos en las etapas iniciales del proyecto, hasta la formación de un núcleo estable y plenamente convencido. Una vez que los grupos han avanzado, dan charlas, tienen página web, salen en los medios, etc. se hace desde luego mucho más sencillo. De todas formas no conviene engañarse porque encontrar 20, 40, 100 personas con las que de verdad compartir una forma de vida como el cohousing no es fácil ni rápido. Eso si, cuando se consigue hay pocas formas de organizarse tan potentes y fructíferas. Pensando en facilitar los contactos hicimos en 2014 en nuestra página web www.ecohousing.es el mapa Cohousing – Vivienda Colaborativa en España. - Conseguir un lugar (terreno o edificio a rehabilitar) adecuado a sus necesidades y posibilidades económicas: la mayoría de las personas quiere estar cerca de donde viven actualmente y esto en el caso de las grandes ciudades suele ser muy difícil. Además en muchos casos los terrenos que son asequibles, tienen condicionantes o problemas urbanísticos cuya resolución puede necesitar años, lo que para las personas a partir de una determinada edad, es especialmente crítico. - Acceso a préstamos o créditos: en la situación actual es muy difícil por la crisis, pero es complicado en general ya que estos proyectos suelen organizarse como cooperativas, en su mayor parte con el modelo de cesión de uso y los bancos son reacios a prestar dinero a una cooperativa en lugar de a un individuo. La banca ética por el contrario está abierta a ello y es un hecho que la morosidad de estos colectivos es muy inferior a la media. La Cooperativa Trabensol recibió el préstamo más elevado dado por Fiare (3 millones de euros), aunque finalmente no tuvo necesidad de utilizar más que una pequeña parte.

P.- ¿Qué países deberíamos tomar como modelo a seguir en lo que respecta a sistemas de covivienda que estén dando buenos resultados?

R.- Si como modelo entendemos la globalidad, todo lo que le influye y lo que implica un proyecto de cohousing, no lo se. Cada país ha dado una respuesta que, aunque con aspectos en común, es diferente. Esto no es casual. Aunque compartamos muchas necesidades y medios y estemos integrados con algunos de esos países en la Unión Europea, las realidades sociales, laborales, económicas, jurídicas, bancarias, de acceso a la vivienda, de asistencia en caso de dependencia, etc. de Dinamarca, Suecia, Países Bajos, Austria, Alemania, Reino Unido, Uruguay, Estados Unidos, Canadá… son bastante diferentes a las españolas y entre si. En aspectos parciales los países antes mencionados y otros, ofrecen ejemplos y formas de hacer muy interesantes y de las que aprendemos mucho, pero a mi juicio el modelo a seguir (y evolucionar) sería el de los proyectos que ya hay en España, tanto los que están funcionando como los que están en desarrollo. Los componentes de estos grupos, los profesionales y técnicos que trabajamos con ellos y diversas asociaciones y colectivos, estamos poco a poco consiguiendo hacer factible esta forma de vida en la realidad española o mejor dicho, en las realidades españolas. Pienso que con el trabajo que está iniciado se puede constituir no uno, sino varios modelos de cohousing perfectamente viables. Nuestra experiencia, a partir de las conversaciones que tenemos con las personas que nos llaman o escriben y con los grupos con los que estamos en contacto, es que hay necesidades, deseos y caminos diversos. Y eso esta bien.

P.- ¿Reciben apoyo, o se están interesando, las administraciones por este tipo de modelos de convivencia?

R.- El interés depende mucho del lugar y de la escala de la administración de los que hablemos. En la mayoría de los casos, inicialmente el interés no viene tanto de las administraciones como tal, sino de algunos de sus cargos, técnicos o funcionarios y sólo en segunda instancia pasan al nivel “político”. Eso si más de un técnico y más de un cargo municipal ha mostrado interés personal en el cohousing pensando en su propio futuro próximo o en el presente de sus padres. El interés crece cuando perciben que puede contribuir a resolver alguno de los problemas a los que se enfrentan, por supuesto los sociales, pero también los urbanísticos derivados de la burbuja inmobiliaria. Muchos ayuntamientos acumulan suelos e inmuebles sin salida clara y que sólo generan gastos, pero creo que no terminan de ver claro como formularlo para no tener “problemas”. Así, en general las administraciones se muestran muy cautelosas a la hora de ofrecer su apoyo, bien por su inseguridad respecto al modelo, recordemos que es relativamente novedoso, bien por su temor a verse “comprometidos” ante los ciudadanos en algo sobre lo que ellos no tendrán el control. También en el caso de las cesiones de superficie o de uso creo que les detienen las posibles reacciones de terceros del tipo “¿por qué a ellos si y a mi no?” De momento lo más usual es que algunos Ayuntamientos organicen o apoyen jornadas informativas sobre cohousing, si bien hay algunos que han llegado a ofrecer el derecho de superficie de terrenos o la cesión de uso de edificios para el desarrollo de este tipo de proyectos. En las pasadas elecciones generales algunos partidos políticos llevaron en sus programas a nivel local el cohousing senior. ¿Han entendido lo que es? Tengo mis dudas. Sería muy decepcionante, por no decir indignante, que el cohousing pasara a ser un término cosmético de políticas sin contenido que quieren maquillarse de rosa o de verde, como ha pasado con la sostenibilidad. Aunque el tener un nombre común, cohousing, vivienda colaborativa, covivienda, etc. ayuda a ser reconocibles, creo que el verdadero objetivo debería ser que unos ciudadanos se pudieran sentar con los representantes de la Administración, plantearle un proyecto serio, razonable y bueno para ellos y para el resto de los ciudadanos y recibir los apoyos para realizarlo, se llame cohousing o no. En cualquier caso para que las Administraciones apoyen claramente el modelo tienen que darse varias circunstancias, por ejemplo: - La demanda de los ciudadanos por este tipo de soluciones tiene que seguir creciendo, apoyada por el mayor número posible de instituciones, asociaciones, colectivos y personas. Que vean que no son casos aislados de unos aventureros. El papel de los medios es aquí muy importante. - Hay que cuidar muy bien los proyectos en marcha para que salgan adelante y se conviertan en casos que sirvan de referente. - Es necesario que se elaboren más estudios y trabajos científicos, aparte de los de opinión, en los que se mida el retorno social que tienen estos proyectos en España. Por mucho que todos lo sepamos, hasta que no se midan las ventajas en términos económicos, de salud y bienestar social, medioambientales, etcétera. es muy difícil de proponer como política generalizada. Afortunadamente en los últimos años ha crecido claramente el interés por el cohousing en las universidades y los investigadores. - La forma de gestión del suelo y del patrimonio inmobiliario por parte de los ayuntamientos tiene que cambiar. Lo que ha ocurrido es un desastre completo. - Los ayuntamientos que ya están implantando medidas tienen que dar “envidia” al resto, mostrándoles los resultados obtenidos y motivarles a que hagan lo mismo.



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