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Juan Ignacio Vela / Presidente de Lares Federación

'Creo que con el tercer sector no se tiene toda la consideración que se debería tener'

A punto de celebrar su congreso, el presidente de Lares Federación concede esta entrevista en la que, entre otros temas, destaca que "debemos luchar para hacer una sociedad más inclusiva y más participativa. Así lo están exigiendo los mayores"

M.S.Massó / EM 11-10-2018

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Pregunta.- Lleva más de tres años al frente de Lares Federación. ¿Qué balance realiza de estos años de trabajo?

Respuesta.- En los últimos años, Lares Federación ha vivido un proceso de construcción de una entidad que fuese más abierta, flexible, más atenta a las necesidades de nuestros socios y que también ganase en visibilidad. Así lo planteamos en el plan estratégico que diseñamos hace tres años, y de esa forma lo estamos llevando a cabo, alcanzando interesantes logros en este sentido.

P.- ‘Compromiso y solidaridad con la persona’ es la carta de presentación de la federación. ¿Cuál es ese compromiso común que une a los más de mil centros que forman parte de Lares?

R.- Nuestro compromiso, como dice esa frase, va dirigido a la persona y a la construcción de una sociedad mejor en la que la atención a las personas sea nuestro fin principal. Somos entidades que nacen desde el humanismo cristiano y pretendemos que nuestra labor diaria vaya mucho más allá al propio proceso del trabajo, es decir, que haya un compromiso que supere la acción de cuidar. Precisamente para alcanzar ese compromiso de todos nuestros socios, en Lares trabajamos desde la transparencia y la comunicación.

P.- La atención a la dependencia ha evolucionado enormemente en la última década. Si hablamos de los mayores, ¿qué carencias considera que son más evidentes cuando hablamos de atención integral y de calidad a este colectivo?

R.- El mundo del mayor es un mundo muy amplio. Buscar solamente una línea es casi casi imposible. Las características de estas personas son muy variopintas: mayores que viven solos en su hogar, mayores que están centros residenciales, etcétera. Además, el perfil y las características de las personas mayores también han evolucionado. Son personas que actualmente gozan de mejores condiciones físicas, un nivel cultural más alto que en otras épocas y con mejor estado de salud. Es decir, vivimos en un marco muy distinto al que, hace más de dos décadas, nació Lares. En este marco, creo que Lares seguirá trabajando, principalmente, en el ámbito de los cuidados y los cuidados de larga duración a través de la solidaridad. Y en ello somos expertos y entidad de referencia desde hace años. Hoy un mayor necesita una atención especial, sobre todo ese grupo tan numeroso que vive en la fragilidad de la soledad. La fragilidad y la soledad en las viviendas va a ser todo un reto para la sociedad, y en ello queremos colaborar desde Lares. Todo lo que conlleva esta situación, además, deriva en acrecentar ese envejecimiento y, a su vez, en un incremento de la dependencia. En el ámbito residencial, sin embargo, opino que debemos evolucionar hacia un modelo adaptado a lo que quieran los propios mayores. La atención de los cuidados en las residencias debe pasar hacia lo más parecido a una vivienda. Ese es un gran reto y, para él, necesitamos el apoyo de las administraciones, pues requiere cambios de normativas, de perfiles profesionales, etcétera.

P.- En su última entrevista con este periódico hablamos de esa necesaria flexibilidad de los recursos para atender a los mayores, ¿diría que ya se ha alcanzado esta realidad?

R.- Ya existen algunas experiencias, pero sí es verdad que todavía hablamos de un reto por conseguir. Nosotros apostamos precisamente por un modelo de centros que sean inclusivos y abiertos a la comunidad. Es decir, no pueden ser un lugar al que van las personas mayores, sino espacios donde jóvenes, mayores y no tan mayores se encuentran y se relacionan. Las experiencias se encaminan en este sentido. Es verdad que en nuestra sociedad hay un problema de individualismo, y ello se refleja en muchas situaciones, y este problema deriva en la soledad y el aislamiento. Debemos luchar para hacer una sociedad más inclusiva y más participativa. Así lo están exigiendo los mayores y nosotros debemos ayudar a que se cumpla.

P.- ¿Cuál es el compromiso de Lares con la formación?

R.- Nuestro sector debe incrementar sus conocimientos profesionales, sus habilidades y la actitud de sus profesionales para poder seguir creciendo. Conocer las técnicas y saberlas desarrollar de forma correcta, así como adoptar nuevas fórmulas de aprendizaje, es decisivo pero, por encima de todo, mantener la ilusión día a día en el trabajo que hacemos. Nuestra labor es muy distinta y delicada si la comparamos, por ejemplo, con una tarea administrativa. Todo ello, precisamente, lo intentaremos reflejar en el congreso de Madrid.

P.- En el esfuerzo por alcanzar estos retos, ¿se sienten respaldados, en el tercer sector, por las Administraciones públicas? ¿En qué aspectos cree que deberían reforzar su compromiso con los colectivos más vulnerables?

R.- Creo que con el tercer sector no se tiene toda la consideración que se debería tener. El tercer sector es el espacio de colaboración con los servicios públicos, es decir, es un espacio que donde no llega la Administración, podemos hacerlo nosotros de forma efectiva y eficiente, solucionando aquellos problemas que en el momento actual no soluciona la Administración. Por lo tanto, como entidad colaboradora, deberíamos tener un nivel de participación mucho más activo en las políticas de mayores, por ejemplo, en el Imserso o en cualquier otro órgano consultivo. Y esta es una de las reivindicaciones que hacemos. Parece irreal que a una entidad como Lares, que atiende a más de 70.000 personas, le cueste tanto llegar a tener una participación activa en los órganos consultivos o, incluso, de mantener un diálogo fluido y efectivo ante muchos de los temas que están acuciando. Por otro lado, el sector tiene graves problemas para dignificar el ámbito laboral de sus trabajadores y hacerlo flexible. Y todos estos temas pasan por una solución de la Administración a través de normas y leyes. Sin embargo, es una gran dificultad si tenemos en cuenta que todavía están costeando las plazas para mayores a unos precios que son un 30% por debajo del coste real de esas plazas. Nuestra sociedad tendría que ser todo lo contrario, es decir, en la que se diera valor a los cuidados y a las personas que cuidan. Y estos últimos deberían tener la máxima distinción en la sociedad pero, por desgracia, no les devolvemos la responsabilidad que les damos, que es la de cuidar de la parte más frágil de nuestra sociedad. En cambio, les devolvemos suelos que no son dignos, situaciones laborales que requieren una mejora urgente, etcétera. Sin la ayuda de la Administración, alcanzar cualquiera de estas líneas es totalmente inviable.



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